Pintar con iPad

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Buenos Aires, Martes 31 julio 2012

Paisaje pintado en iPad por David Hockney

Por JULIAN GALLO
Fue un descubrimiento la primera vez que vi una verdadera pintura hecha con iPad. Se trataba nada más y nada menos que una obra de David Hockney, quien realizó una muestra completa con sus cuadros pintados en  iPhone y iPad.

Hockney ama a su iPad porque le permite pintar en cualquier parte y a cualquier hora. “Picasso o Van Gogh se hubieran vuelto locos con esto”, dice en una entrevista que dio al Telegraph. Hockney cuenta ahí todo el proceso de adquirir las destrezas en un nuevo soporte para pintar, uno que usa la punta de los dedos sobre la pantalla y produce un arte tan real, tan “artístico”, como el que Hockney hace sobre un lienzo, papel o madera. Este artista mundialmente famoso usa una aplicación de U$S 4,99  llamada Brushes, un software simple y dúctil que respeta el proceso que se usa para pintar con materiales físicos: capas, transparencias, texturas, superposición de colores,etc. Pintar con Brushes es lo más parecido a pintar con pinceles que se puede hacer en una pantalla.

Mis primeras pruebas fueron con iPhone.  No tenía mucha confianza de que pudiera pintar algo ahí, la pantalla es mínima ¿cómo usar el dedo para hacer un trazo? El chiste en este caso es hacer un sketch rápido, no intentar una pintura minuciosa . Lo más parecido en el arte físico sería el enfoque del impresionismo, es decir, hacer manchas  de color que traten de captar la luz.

Una tarde mientras esperaba a uno de mis hijos, para hacer tiempo abrí Brushes y empecé a pintar un grupo de árboles que había en el parque. Este  fue el resultado:

Parque Rivadavia (iPhone)

No es gran cosa, pero  me sorprendió. Podía pintar “layers” y crear espacios cambiando la paleta y lo hacía usando un teléfono. ¡Hockney tenía razón! Después hice otra pruebas. La idea era siempre pintar lo que tenía delante de los ojos, tratar de ver la luz real. Por ejemplo, una copa de vino blanco.

Vino blanco (iPhone)

Nuevamente, acá lo importante son los colores; la superficie lechosa que se forma en el vino que refleja el techo, el fondo negro absoluto de la copa,  los puntos dorados en los costados del vidrio efecto del brillo de las gotas. Le puse poco interés a la mesa del fondo. Con Brushes no se puede andar manoseando lo que se pinta, más bien hay que pensar con los ojos y aplicar el color. Cada una de estas pinturas demanda unos 15 minutos.

El tema no tiene la menor importancia, lo que importa es el color,  la forma (en realidad siempre es así, lo que importa es la forma. La gente está confundida y cree que es al revés). En el caso que sigue es el polvo volando en el potrero. Le hice una foto al iPhone para que se vea:

Polvareda. El Argentino, Luján (iPhone)

Pintar de noche.

Pintar en una pantalla a pleno sol es imposible. Las formas apenas se pueden ver y los colores no se distinguen. Así que iPhone es ideal para pintar con días nublados, al atardecer, y lo que antes era imposible, pintar en plena noche; pintar en la oscuridad absoluta. El caso que sigue es así. La perra Border Collie del vecino duerme en la penumbra. Casi no la puedo ver pero su destaca un poco con el pelo blanco. Trato de reproducir  en la pantalla luminosa de iPhone lo que veo:

 

Nala duerme. Luján (iPhone)

Entre los árboles el farol del camino irradia sus rayos amarillos y forma una bóveda. La noche no es negra del todo, hay una estrella sobre el cielo oscuro. No hay nada de viento:

El Argentino. Luján (iPhone)

Voy a buscar a mi hijo Vicente a otro cumpleaños de noche (parece que es el mejor momento para pintar ; ). Llego un rato antes y me quedo en el auto mirando la lluvia y cómo la luz ilumina a las gotas que caen. Forman una especie de globo, son invisibles antes de acercarse a la luz y después de alejarse. Lo intento con Brushes:

Lluvia en GEBA, Palermo (iPhone)

Otra más con iPhone de noche. Estamos de vacaciones en Mar Azul. En el deck hay una reposera iluminada por un farol y por la Luna. Acá está lo que vi:

Reposera de noche. Mar azul (iPhone)

Pintar con iPad

Pintar con iPad es un poco más cómodo que pintar con iPhone. La aplicación que uso es la misma, pero en la versión iPad tiene algunos agregados. Uno de ellos es que se puede reproducir la pintura paso a paso desde el principio y descrubrir (autodescubrir) cómo se hizo. Hockney dice que gracias a eso es la primera vez en su vida que se vio a sí mismo pintando. En el video de abajo es un paso a paso de una pintura hecha en un hotel en Cariló. Es una tarde de octubre. La clave era intentar pintar las transparencias de las cortinas. Como en un lienzo, empiezo a pintar desde atrás hacia adelante:

Cortinas en Cariló paso a paso  (iPad)

Cortinas en Cariló terminado (iPad)

Al final un jarrón con flores que había en casa, pintado con iPhone. La pintura quedó inconclusa como muchas de las que hago de vez en cuando. Pero me gusta porque sus colores son como una anotación.

Flores (iPhone)

Todos estos intentos son una forma de medir mi ignorancia. Quien pinta se encuentra diciendo en su mente “es un poco más azul pero menos radiante y con verde….le falta blanco ¿pero dónde? ¿eso es blanco? ¿qué color es ese? ¿dónde empieza y dónde termina el amarillo? No. Este amarillo es menos amarillo que el de más allá, y tiene un poco de rojo…” Pintar es descubrir que no habíamos mirado nunca el mundo con atención, que somos analfabetos de algo que ni sabíamos que ignorábamos. Por eso es importante tratar de captar un color, porque aún fallando estamos atentos. Mi sensación al pintar o dibujar, con iPhone o con lápices, es que estoy contactado con algo que casi nunca observo, una acción que no tiene nada de lo espiritual que se le atribuye al arte.

La desilusión que produce no poder captar la luz que nos rodea, no entender los colores, no poder simplificar su relación, ni domesticar su proliferación, tiene un premio inesperado. Por un lado dedicar tiempo a pensar en lo que vemos dentro de una categoría puramente visual. Pero además, después de  fracasar, quedarse con la costumbre de mirar al mundo de otra manera. Después, las flores son distintas, el cielo es distinto, cada nube es un problema especial, el cabello es un caso endemoniado de colores, el agua una maldición de brillos, la penumbra ¿dónde empieza?… Y también, es posible entender mejor lo hondo que llegaron a ser los ojos y las mentes de algunos artistas, las cosas que ellos vieron, entendieron y explicaron con sus obras. Ese es el caso de  los ojos de Monet


Claude Monet y una de las versiones de “Le pont japonais”

 No tengo ninguna duda que Monet hubiese amado tener un iPad para pintar y para ver sus obras creciendo paso a paso. Pensar que murió ciego, justo él.

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3 comentarios


Tu comentario

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Hay 3 comentarios

  1. Carlos Vertanessian dice:

    Juián… me envolvés dos para regalo???

    A ver si aflojamos con la ductilidad plástica…

    Qué nos queda a los pobres fotógrafos?

    Abrazo sorprendido.

  2. Diego L. dice:

    Muy interesante artículo. Una observación. Habría que encontrar un nombre diferente para la creación de imágenes en una pantalla electrónica. Pintar remite a la materia.

  3. Esteban dice:

    Muy interesante la nota! Yo descubri el arte digital con mi iPad, y lo que más me impactó fue la posibilidad de trabajar con layers… algo que en la pintura “física” no puede hacerse.
    Te comparto mi galería de arte digital, hecha en iPad, con la aplicación más poderosa y dúctil que encontré por ahora: ArtRage (probala!)

    http://www.artportfolio.com.ar/P01/Digital/Digital%20Art.html

    Saludos,
    Esteban
    facebook.com/ARTportfolio