El tsunami silencioso
LA tapa del último número de The Economist es inquietante. Su título habla de un tsunami silencioso. Algo inmenso y destructivo que está pasando y no estamos escuchando (tal vez hubiese sido mejor llamarlo invisible). El hambre generalizada amenaza ahora a gran parte de la población del planeta. La imagen catastrófica pertenece a Josette Sheeran (Directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas). Quiere describir una ola inflacionaria sobre los alimentos que se mueve cruzando el mundo con capacidad de destruir a poblaciones enteras, como un verdadero tsunami.
Se atribuye el salto de los precios a distintos factores. La incorporación al mercado de alimentos de enormes poblaciones en China e India. Una sequía en Australia (durante 2007 casi no llovió), sequías en Canadá, heladas y lluvias en Estados Unidos… También, al vuelco energético de los países desarrollados hacia los biocombustibles (una nota publicada en clarín económico, no disponible en la web, explica muy bien estas causas). Al parecer producir combustibles con granos podría ser la motivación principal de la creciente inflación mundial. En esa nota de Clarín, el economista y viceministro Jorge Tedesca, trae desde el pasado el nombre de Thomas Malthus, quién en el siglo XVIII advirtió un cataclismo alimentario en su escandaloso “Ensayo sobre el principio de la población”.
Dice Wikipedia sobre ese trabajo:
Es una obra de demografía escrita por el economista inglés Thomas Robert Malthus, en la que desarrolla la influyente teoría de que la población crece más rápidamente que los recursos, conduciendo a una progresiva pauperización de la población.
Su método positivo habla de buscar el camino del equilibrio mediante la muerte, con sus diferentes formas de alcanzarla como son las epidemias, el hambre y las guerras.
“En vez de recomendarles limpieza a los pobres, hemos de aconsejarles lo contrario, haremos más estrechas las calles, meteremos más gente en las casas y trataremos de provocar la reaparición de alguna epidemia”. Así, Malthus pretendía que los proletarios construyesen sus viviendas en los terrenos pantanosos e insalubres, viendo con malos ojos a los individuos compasivos que creen hacerle un gran beneficio a la humanidad estudiando la manera de extirpar para siempre ciertas enfermedades.
De todos modos, las extrañas ideas de Malthus son citadas por su afirmación principal: “Mientras la población crece de manera geométrica, los alimentos lo hacen en una progresión aritmética”. Es decir, según Malthus, tarde o temprano la humanidad alcanzaría un punto donde no podría subsistir.
Para desmentir a Malthus las tecnologías de producción de alimentos han permitido hasta hoy desarrollar una velocidad producción también geométrica. El tsunami del que habla The Economist sería entonces distinto a la idea de Malthus. No es que los alimentos no alcanzan, no es que no son suficientes los medios de subsistencia. Es la inflación. De seguir desarrollándose sobre los alimentos, la inflación matará a gran parte del mundo de una manera distinta a la que imaginó Malthus, pero igualmente letal.
Link The Economist “The silent tsunami”
Link Wikipedia “Thomas Malthus”
Link Wikipedia “Ensayo sobre el principio de la población”
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