Archivo mes: June 2009


La epidemia secreta del alcohol

0
Jun 30
2009
21:53

La página de humor titulada “Poco y Nada”, escrita por Alejo García Valdearena y dibujada por Lucas Varela, se dedica cada domingo en la revista Viva a retratar situaciones cotidianas de jovenes protagonistas. Las vicisitudes de esas personas son comentadas por el relato mental de uno de los personajes y completadas con apostillas irónicas de un narrador neutral (los autores) que le dan una intepretación particular a los hechos que se cuentan.

El último domingo “Poco y Nada” presentó un caso extremadamente polémico, el cual quiero comentar. La página de ese día cuenta la historia de un joven -al que puede interpretarse por el dibujo como menor de 16 años- que termina desmayado entre sus vómitos en la bañera de su casa, luego de una competencia entre bebedores de su edad, como muestra la ilustración de abajo.

La madre del joven encuentra con gran sorpresa a su hijo inconciente y el eje de la historia deviene en la habilidad que el chico demuestra para presentar una serie de excusas verosímiles que lo transforman en la víctima de la presión de su grupo de amigos. Los comentarios del narrador neutral se concentran en dos puntos: la eficaz actuación del chico y la persistente ingenuidad de la madre. Todo termina como una travesura.

Epidemia secreta
Hace dos años tuve una conversación con un emergentólogo a cargo del departamento de pediatra de un sanatorio. El médico en esa oportunidad me contó con resignación sobre una epidemia invisible que aparecía cada fin de semana y desaparecía de lunes a jueves. Según él, casi todos viernes, sábados y domingos, ingresaban a ese sanatorio una cantidad alarmante de chicos menores de edad completamente alcoholizados. Muchos de ellos en estado de “coma alcohólico” (sueño profundo, descenso del ritmo cardíaco y presión arterial, sin reacción en las pupilas, hipotermia…).

Las crónicas periodísticas a veces se ocupan de estos casos que llegan a la prensa por circunstancias azarosas o por la muerte de un menor o un joven (qué diferencia hay) que tomó demasiado o mezcló la bebida con pastillas. No hay que estar demasiado atento para ver los documentos que prueban la existencia de esta epidemia. Cualquier sábado al anochecer en los supermercados y almacenes aparecen grupitos de chicos y chicas -mayores de 18, pero chicos al fin- llevando sus cervezas y su Fernet barato. Las botellas que aparecen los domingos en las calles y cartones vacíos -como los del dibujo de arriba- cuentan también esta historia que se desarrolla en las plazas, en las esquinas, en todas partes.

Si uno mira con atención a ese chico dibujado por Lucas Varela, tirado en la bañera con la ropa pintada con su vómito de bilis, frío por el alcohol y sin duda en peligro, resulta muy difícil encontrarle la gracia. A mi me produce solamente pena y bronca.

Un video ruso:




The Cove: La matanza de los delfines

Jun 25
2009
8:47

THE COVE es un impactante documental presentado por primera vez en Sundance Festival. El film muestra como en las costas del Japón de forma increíble los delfines son masacrados de a miles. Fue dirigido por Louie Psihoyos.
Link The Cove

Nota: Atención con este sitio: http://www.firstshowing.net/. Yo no lo conocía y es genial. Todos los trailers, entrevistas y críticas del cine norteamericano y el europeo que se estrena en Estados Unidos.




Mi reloj

Jun 22
2009
23:37

POR mi edad -y por las dudas- un cardiólogo me prescribió hace unas semanas realizar un estudio del comportamiento de mi corazón durante 24 horas. Me colocaron un primitivo dispositivo “Holter” (Electrocardiograma Dinámico Ambulatorio) que permite registrar toda la actividad cardíaca y presentarla como un detallado panorama de datos asociado a las horas y a las actividades que describe el paciente. Hoy retiré los resultados que no presentan (según entiendo al leer el intrincado papel) ningún problema.

El informe consta de una pormenorizada planilla donde pueden leerse las frecuencias máximas y mínimas hora por hora. También, otros datos que yo no logro comprender. Al final, aparece la suma de latidos que tuve durante la prueba de todo un día. Un número exacto: 104.819 veces (con un promedio de 73 pulsaciones por minuto).

Gracias a Wolfram Alpha que hace fácil calcular todo, establecí los días que viví (arriba) por los latidos de este estudio. Este es el resultado:

En 49 años mi corazón latió hasta hoy un número muy aproximado a este: 1.903 millones, 617 mil y 859 veces. La cifra en la que nunca había pensado es astronómica. Al ver estos números recuerdo la metáfora -e ignoro quién fue el autor- que llama al corazón ” Mi reloj de sangre”, y pienso ¿Alguien tendrá una imagen mejor para hablar de esa cosa que se abre y se cierra tantas veces desde que existimos hasta que dejamos de hacerlo?




Así sucede

Jun 16
2009
15:22

¿Cómo comentar éste video sin arruinar su sorpresa? Solo contaré que en él podremos ver algo que generalmente permance oculto. También explica el millón de reproducciones que tiene hasta hoy en Youtube.

Abajo, la misma escena pero más cercana:

Gracias Guido!




42 Sueños

Jun 9
2009
13:05

42 directores cuentan 42 sueños en 42 segundos. Se trata de un ciclo de cortos producido como parte de la campaña del Vodka 42 Below. Sitio oficial 42X42.

Esta es la lista de directores:Kenneth Anger, Grant Morrison, Matt Pyke, Chris Milk, Dee Poon, Arden Wohl, Asia Argento, Zhang Yuan, Michele Civetta, Florian Habicht, Taika Waititi, Yung Chang, Abel Ferrera, Sergei Bodrov, David Lynch, Larry Clark, Chan Marshall, Charles Burnett, Joe Coleman, Terence Koh,Carlos Reygadas, Zachary Croitoroo, Rinko Kikuchi, Mike Figgis, Tadanobu Asano, Griffin Marcus, Brian Butler, Rajan Mehta, Floria Sigismondi, ISean Lennon, Leos Carax, James Franco, Niki Caro, Lou Ye, Harmony Korine, Lola Schnabel, Mote Sinabel, Chris Graham, Jonathan Caouette, Gaspar Noe, Jonas Mekas




Reparando líneas de alta tensión

Jun 9
2009
12:57

Este probablemente sea uno de los trabajos más locos y peligrosos del mundo. Pero desde otro punto de vista, parece una escena gigante del Cirque du Solei.




Transparencia: Khristian Mendoza

BubbleShare: Share photos - Find great Clip Art Images.
Jun 9
2009
12:43

Via: Today and Tomorrow




Tu voto no vale nada

Jun 8
2009
0:33


A pocos días de las elecciones legislativas en Argentina, abundan avisos en la televisión, en la calle y en la web que se disputan con ferocidad al electorado. En casi todos esos avisos los políticos miran de frente a la cámara buscando los ojos del espectador para decirles que pueden cambiar -o no cambiar- la política, la realidad y el futuro, con su voto. ¿Es eso cierto? ¿De verdad es valioso nuestro voto? ¿Puede nuestro voto cambiar algo?

El economista Tim Harford se hizo esa pregunta y la respondió en su libro “La lógica oculta de la vida” en el capítulo llamado “Revoluciones racionales”. Eligió para analizar el valor del voto una de las elecciones más reñidas de toda la historia de las democracias, la elección del 7 de noviembre de 2000, cuando George Bush derrotó a Al Gore por apenas 537 votos.

A continuación publico una parte del texto de Harford que explica porqué estadísticamente nuestro voto no vale nada -o, mejor dicho, mucho menos de lo que creemos. Tal vez como dice Harford votamos “porque el proceso de votación en sí mismo nos hace sentir bien”.

FRAGMENTO:
* Nota: Es importante recordar que el voto en Estados Unidos no es obligatorio

“(…) Al final, el margen oficial de victoria de Bush en Florida fue solo de 537 votos. Al ganar en ese estado, Bush también ganó las elecciones presidenciales con el resultado más apretado de la historia de los Estados Unidos, y seguramente ese récord no se rompa por mucho tiempo. Los ciudadanos de la Florida que contemplaban la posibilidad de votar por Gore pero, en vez de ello, decidieron ver la televisión o coger el coche para ir al centro comercial debieron tirarse de los pelos.

O quizá no. Supongamos que vivías en Florida y querías que Al Gore ganara. ¿Hubiese establecido alguna diferencia tu voto? Aunque parezca mentira, es poco probable. Es difícil establecer con exactitud cuán poco probable, pero, lo mires como lo mires, tenías muy pocas posibilidades. En retrospectiva, muchos comentaristas concluyeron que este resultado tan reñido demostró que cada voto era importante. Eso es una tontería. En retrospectiva, había cero posibilidades de que emitieras el voto decisivo, porque si hubieses aparecido y votado por Gore, éste habría perdido por 536 votos en vez de 537.

Es más razonable preguntarse cuántas probabilidades hay de que tu voto resulte decisivo en unas elecciones que aparecen estar igualadas en los sondeos. En Florida, que tiene seis millones de votantes, con encuestas mostrando unas posibilidades en la carrera presidencial de 50/50 durante toda la campaña, la probabilidad de que tu voto realmente termine poniendo una diferencia es de una sobre 300.000.

Una sobre 300.000 no representa una gran probabilidad. Entonces, tú, un hipotético seguidor de Gore que se quedó en su casa el día de las elecciones, ¿deberías estar tirándote de los pelos? Eso depende de lo mucho que deseases que Gore fuera el ganador. Y eso depende de un experimento mental que quizá parezca difícil de digerir: ponerle un valor económico a tu voto. No estoy diciendo que habrías vendido tu voto si Dick Cheney hubiese aparecido en la puerta de tu casa y hubiera comenzado a tirar de talón. Todo lo que intento hacer es comparar cuánto te importaba la elección en relación con todas las cosas por las que uno puede preocuparse en el mundo. Así que imagina por un momento que emitiste el voto decisivo que llevó a Gore a la Casa Blanca ¿Cómo de bien te hubiese hecho sentir? ¿Tan bien como unas lujosas vacaciones en Barbados? ¿Mejor que un Lexus nuevo? (Y ahora se honesto; digo ¡un Lexus nuevo!) Pongamos que te hubiese hecho sentir mejor que unas vacaciones, pero no tan bien como un coche nuevo ¿Cuánto dinero significa eso? Alrededor de 3.000 dólares? O intenta otro experimento mental: supón que te encontrabas fuera de la ciudad el día de las elecciones y que de algún modo, te diste cuenta que tu voto decidiría el resultado. ¿Cuánto habrías pagado por un jet privado para llegar a un centro electoral?

Tal vez estés pensando, con indignación, en algo más de la línea de 300.000 dólares que de 3.000 dólares. Puede ser. Sin embargo, a mí, personalmente, por más que seas tú el que realizas el experimento mental, 3.000 dólares me parecen muchísimo. Sí, he sentido la desilusión al ver a la persona equivocada ganar las elecciones, pero me sentiría mucho más desilusionado si perdiese 3.000 dólares. Con una preferencia de 3.000 dólares por Gore, no habría sido racional emitir tu voto, porque habría sido igual de improbable que lograses marcar la diferencia. Si tenemos en cuenta que la probabilidad de que tu voto hubiese establecido esa diferencia es de una sobre 300.000, entonces el valor estimado de tu voto es de un centavo: 3.000 dólares por esa vez que habría logrado establecer la diferencia divididos por las 300.000 veces que no lo habría logrado. Difícilmente sorprendería a alguien que un soborno de un centavo lograse sacar a muchas personas del pacer de su sofá. Y si insisten en que hubiesen en preferido ver a Al Gore en la Casa Blanca en lugar de 300.000 dólares extras en tu cuenta corriente (¿estás seguro?), aun en ese caso tu voto solo valdría un dólar. Aunque fueses la clase de persona a la que le gusta comprar billetes de lotería, ésas son pésimas posibilidades.

(…) Resumamos: en las elecciones presidenciales más apretadas de la historia, en el estado con la carrera a la presidencia más reñida, incluso el partidista más apasionado habría sido un tonto si hubiese pensado que valía la pena votar con la esperanza de que su voto podría ser el que marcase la diferencia. ¿Significa que los votantes son tontos? No exactamente. Significa que los votantes no votan con la expectativa de que influirán en el resultado de la elección. Votamos porque el proceso de votación en sí mismo nos hace sentir bien.”

¿Ya sabés donde votar?
Probá acá:
Donde votar: