La “blockbusterización” de los libros

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Dec 17
2007
22:45

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No existe la palabra “blockbusterización”. Yo la uso en el título como un término que representa a cualquier forma de reducción de un catálogo inmenso a unos pocos ejemplos. Blockbuster hace eso, reduce el cine mundial a 2.000 o 3.000 títulos. Los supermercados también hacen eso, reducen el universo de las verduras -por ejemplo- a unas ofertas de estación según su conveniencia. Esas verduras comemos, esas películas vemos. No hay una conspiración detrás de estos casos, no hay un propósito maligno de reducir los gustos de los mercados: son negocios. De todas maneras, cada vez más seguido vemos que los catálogos de cualquier orden se concentran en pocas manos y se empequeñecen en su diversidad. Con ellos nosotros.

En pocos días una de las sucursales de la librería “Capítulo dos” abandonará uno de los principales centros comerciales de Buenos Aires. Su fundador explica en una elocuente carta abierta en su blog (que re publico a continuación) las razones de su decisión y también, cómo el libro se “blockbusteriza”.

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Carta Abierta por las Librerías Independientes

X Ernesto Skidelsky

Lo que va a mantener la escritura viva en este país son las librerías independientes. Las necesitamos desesperadamente. Si la gente que vende libros, no lee libros y no sabe nada acerca de ellos, todo se evapora. Demasiadas pequeñas librerías han cerrado sus puertas, y eso hace que uno comience a temer por el futuro. Asumiendo que los libros son importantes –y yo creo eso- entonces estas librerías son importantes, algo fundamental para la salud espiritual de la nación.

Paul Auster
(prólogo de Bookstore: The Life and Times of Jeannette Watson and Books & Co.)

En el año 2005 el tres veces ganador del Pulitzer, Thomas Friedman, publicó el libro La Tierra es Plana (The World is Flat), sobre como la globalización impacta con los mismos fenómenos en todo el mundo.

Catorce años antes de esta publicación, John Grisham publicó en Estados Unidos el libro The Firm que rápidamente se convirtió en best seller. Como en 1991 la tierra era menos plana, quizás porque la web no tenía la penetración que tiene ahora, el libro tardó algunos años en convertirse en best seller en el resto del mundo. Pero lo hizo en Argentina, en la República Checa y en cada ciudad del globo. Y la tierra ya se estaba aplanando.

Quien haya visitado Nueva York en los 90′ recordará la ausencia de Estaciones de Servicio en la parte más céntrica de la ciudad. Y no precisamente porque no hubiera autos, sino porque la tierra era tan cara que las esquinas en donde antaño se ubicaban surtidores de gasolina, habían sido vendidas para dar lugar a edificios.

¿Suena familiar? Cualquiera que luego de estar un par de años encerrado, se subiera hoy a un auto y recorriera la ciudad de Buenos Aires en busca de un surtidor de nafta, se sorprendería al ver que en la mayoría de las esquinas en donde antes había una Estación de Servicio, hay ahora una obra en construcción. Porque la tierra no solamente es plana, sino también cara.

Y a medida que la tecnología se expandió, los fenómenos se globalizaron con mayor rapidez.

Se necesitan sólo 0,17 segundos y una conexión a Internet para que Google devuelva 828.000 resultados como respuesta a la búsqueda de “independent bookstore close rent” (cierre librería independiente alquiler).

Porque la tierra que toma la denominación de metros cuadrados cuando hablamos de locales comerciales, se vuelve tan cara que se torna imposible de sostener para quien vende –solamente- libros. Y esta historia se repite con iguales características en ciudades tan distantes como Madrid, México DF, Nueva York, y Buenos Aires.

Como escribió el escritor Eduardo Mendoza en una nota en el Diario El País de España, en Septiembre último:

“Asisto a una reunión de libreros independientes, una raza en peligro de extinción. En el transcurso de la velada se dan datos y se examinan las causas. Las grandes superficies, claro. Pero hay otras: en el centro de la ciudad los alquileres son prohibitivos y en la periferia hay menos gente de paso.”

Y cruzando el océano, llegamos a Alto Palermo, en donde hasta fin de este año habrá 3 librerías y alrededor de 1.200 metros cuadrados destinados a libros; pero en unos pocos meses, el lugar que hoy ocupa Capítulo dos será ocupado por un local de indumentaria, y las otras 2 librerías deberán mudarse, a locales más pequeños.

Al final de la movida, la propuesta de libros en dicho shopping se verá reducida a 350 metros cuadrados, y a 2 librerías en lugar de 3.

Cuando en octubre del año 2003 abrimos las puertas de Capítulo dos elegimos como slogan la frase Encontrate con un libro, porque sinceramente estábamos convencidos que el desafío era recrear un espacio en donde los lectores pudieran volver a encontrarse con los libros, con los autores y con libreros de oficio que pudieran guiarlos y agregarles valor en el descubrimiento de nuevos libros y nuevos autores.

Desde el punto de vista de negocio, nuestro diagnóstico era que el mercado de las librerías se había consolidado: quedaban menos librerías independientes y las cadenas tenían cada vez mas participación de mercado. Pero al mismo tiempo, estábamos convencidos que esta consolidación no había traído mejoras en la experiencia de compra del Cliente al cual nosotros queríamos dirigirnos.

En un mercado heterogéneo, efectivamente había Clientes que valoraban la posibilidad del one stop shopping, y comprar en un mismo lugar un libro, un blister de pilas, y un muñeco de Harry Potter, atendido por un vendedor que tenía capacidades también heterogéneas, que le permitían hacer una recomendación en terrenos tan diferentes como los productos que vendía.

Pero también existía un segmento en ese mercado, que eran los Clientes que extrañaban entrar a una librería que no vendiera rompecabezas y agendas, que simple y solamente se ocupara de los libros. En definitiva, una librería de libreros, y atendida por libreros que habían hecho de este oficio su elección.

Para estos lectores creamos Capítulo dos. Como escribe el Agente Literario Guillermo Schavelzon en una nota aparecida el último fin de semana:

… a los buenos lectores, aquellos que se alarman al ver las vidrieras de las grandes librerías, en las que la exhibición no se decide en función de los intereses de los lectores, sino de los márgenes comerciales que cada editorial le otorga. Sistema perverso si los hay, ya que por ese camino lo único que las librerías lograrán, a mediano plazo, es quedarse sin lectores.

El fenómeno ocurre en todo el mundo: suben los alquileres y las librerías independientes cierran. Quedan los superstores (en países como Estados Unidos) y las librerías de cadena en Argentina, que tienen en función de su volumen de venta mayores márgenes que le permiten hacer frente a estos mayores costos; o tienen una apuesta estratégica que les permite absorver pérdidas en algunos locales, para sostener su participación en el mercado.

Cuando quien gerencia los metros cuadrados de un shopping decide que el único ratio a tomar en consideración es el de venta por metro cuadrado, opta por condenar al público que asiste a su centro comercial a contar con librerías que ya no tendrán espacios suficientes para llevar adelante presentaciones de libros, lecturas, eventos… Para quienes además creemos que las librerías independientes cumplen el rol de fortalecer la bibliodiversidad, esta concentración en pocas cadenas, que se proyecta mas robusta, no hace más que entristecernos.

En estos 4 años que estuvimos en Alto Palermo logramos hacer honor a esa promesa que decía Encontrate con un libro. Tuvimos el honor de presentar decenas de libros y autores: Marcos Aguinis, Felipe Pigna, Alberto Laiseca, Marcelo Birmajer, Juan Sasturaín, entre muchos otros. Realizamos actos para recordar los aniversarios del asesinato de Anna Frank –en donde la actriz Emilia Mazer leyó fragmentos del Diario de Anna-, y los natalicios de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Charles Bokowski y Pablo Neruda. Leímos poesía y tomamos vinos. Cocinamos con Martiniano Molina, y presentamos el reciente libro de Narda Lepes.

En Mini 2, nuestro espacio dedicado a los jóvenes lectores, realizamos cantidad de Tardes de Cuentos, de obras de teatro, de charlas sobre maternidad y crianza.

Hace apenas un par de semanas llevamos a cabo conjuntamente con otras empresas el Buenos Aires PoD: un evento de Print on Demand (Impresión por Demanda) en el marco del cual montamos un taller de impresión de libros agotados en la misma librería, en donde los Clientes podían ver in situ todo el proceso de impresión y encuadernación de un libro, y llevarse su ejemplar en sólo 4 minutos.

No podemos decir que nos vamos porque no nos fue bien: En noviembre de este año nuestra facturación creció el 49% comparada contra noviembre del año pasado, y un 40% en ejemplares.

Sin embargo, frente a la decisión de Alto Palermo de llevar adelante una Licitación entre Capítulo dos y otra de las librerías, para decidir por ese mecanismo cuál “valoraba más el lugar”, nos pareció que no podíamos hacer frente a los altos valores de Llave y Alquiler que se pretendían como base, ya que estos condenaban a la librería a perder una cantidad de dinero imposible de soportar por una librería independiente durante toda la duración del contrato.

Hace poco tiempo escuché a Felipe Pigna contar una anécdota de Sarmiento, en la que sus detractores lo acusaban diciéndole “Si a Usted se lo da vuelta, no se le cae una moneda”, a lo que él respondió: “Y si a Ustedes se los da vuelta, no se les cae una idea”. Sin ánimo alguno de llevar adelante una comparación que sin duda nos quedaría enorme, sigue provocándonos una sonrisa estar de la vereda de los libreros con ideas.

Ernesto Skidelsky




Comentarios (16)

todo es maquila, todo




Hace unos años leía 3 libros por mes. Ahora llego a leer 6 por año. Problemas económicos me han llevado a comprar lo urgente y no lo necesario…
Más trabajo para tratar de pagar lo mismo.
Más internet, que es “gratis” y lectura a través de recortes en blogs, sitios, etc.
Estamos matando como sociedad la lectura. Y con ello, la cultura.
No se crean hábitos, ni se los fomenta.
La mediocridad está a la orden del día.
Lamento el cierre de librerías.
Estamos mal y vamos peor.




No es un tema de ventas. No te quedes en donde no te quieren.
Convengamos que en un shopping, donde se prima el consumo y no la cultura, no es el lugar donde debes quedarte.
Retrocede, solo para tomar impulso.
En otro sitio te irá mejor.
¡Mucha suerte! los libros son el refugio de las buenas ideas.




cuánta lágrima, viejo. paremos de sufrir.

julián, en este post cambiás completamente tu ideología tecnológica, que se suponía más en onda con la ‘long tail’ de chris anderson. blockbuster está en decadencia, cada vez importa menos. citarla como árbitro del mundo del cine es muy noventoso, poco actual. el caso de hoy, en todo caso, es netflix, que tiene las 100.000 películas que vos querés.

el artículo de sidelsky, muy bueno.




Coll.
La blockbusterización a la que hago referencia no tiene exactamente que ver con blockbuster, sino con la condición que adquiere alguien o algo de acotar en determinados escenarios la oferta dispobible en función de sus ventajas. Por eso pongo el ejemplo del supermercado y las verduras.

Puedo decir que también es una “blockbusterización” la oferta preconfigurada de noticias de iGoogle en argentina, que elije a La Nación y Clarín ¿Por qué? Es cierto que esas preferencias pueden ser cambiadas por el usuario, cosa que la mayoría no hará, como la mayoría no modifica la home de su explorer o de su Firefox.

En la práctica, en Argentina, no hay long tail. Hay tinelli, rial y las frutas y verduras que le convengan vender a Carrefour o Disco o Coto. Y aunque yo vea mis 100.000 películas de netflix, habrá 100.000 que no saben ni que es y estarán blockbusterizados.

Igual entiendo el punto y estoy de acuerdo.




es complicado hablar siempre d lo mismo, lo que no hay, d lo que no temos. Los que puedan usar el tiempo en Leer, serán pensantes.
El problema cada vez más urgente y necesarío es que pocas economias d mercado quieren seres pensantes.-




alto palermo representa todo lo que Ernesto Skidelsky dice esta en la vereda de enfrente… entonces ¿por qué puso ahí su local?




Usar eMule es hacer P2P basandose en Long Tail.
Tinelli hace long tail con su programa de refritos del sábado.
Librería Cuspide hace Long Tail desde su servicio de venta web.
Pero Julián, Long Tail hay de sobra en Argentina!!!…Solo hay que entrecerrar los ojos un poquito para “mirar”.

Blockbuster, por el comportamiento que describís es anti Long Tail, de hecho Blockbuster por culpa de su modelo de acotación de catálogo va a desaparecer inexorablemente:

http://www.bizjournals.com/dallas/stories/2007/06/25/daily39.html?jst=b_ln_hl

http://news.techwhack.com/4960/peru-blockbuster/




Hombre, me sorprendió este artículo en este blog, la verdad.

Si apostamos por lo digital, internet, las descargas gratuitas y, como mucho, por el aparato con apariencia de videoconsola portatil capaz de almacenar en sus tripas no sé cuántos títulos y de reproducirlos en su pantalla ultra la-leche-que-te-cagas-si-no-te-caes-antes-de-espaldas, pues no entiendo que luego echemos la lágrima por la librería de toda la vida.

Al viejo librero, ahí se las den todas juntas. Ya no se venden periódicos en papel, todo quique se baja la película del momento desde emule, nadie compra música y lo de leer no convence porque “colega, abres un libro y no se mueve ná, ni se oye música, no te puedes conectar a tu e-mail… bah, un coñazo”. Y y el remate: Gutenberg Project. Que te jodan, librero.

Ahora viene el lobo y se come a Caperucita. Todos nos ponemos solemnes y nos lamentamos que “adiós a la cultura”, “yo amaba a mi librero de la infancia” y “Los tres cerditos me hicieron llorar”. ¿Pues qué esperaban? ¿De qué se creen que viven los autores y los libreros? ¿Del aire?

Menos moñas, que los que nos dejamos la piel en el tema no estamos para funerales ni para frivolidades. Dejen de dar tanta caña al papel y de llamarnos literalmente “románticos”, de promocionar una mierda de enciclopedia online llamada Wikipedia y, también, ya de paso, dejen de joder con las descargas gratuitas.
Luego no se lleven las manos a la cabeza si el librero vende el local y le ponen en su casa los de Zara. ¿Quieren librerías en el centro de BsAs? Pues entren de vez en cuando a ellas y compren libros. Ya de paso, léanlos. Verán, incluso, que hasta les mejora la vista. Ya saben: “Dicho oftalmológico: 8 horas de pc al día, dos diotrías de miopía más al año; ergo, en 10 años, ciego”.

Saludos,




Yo creo que en este tema, como en muchos otros similares, estamos a mitad de camino entre la nostalgia y la fascinación. Afirmamos amar los libros, las fotografías en papel o los discos (por caso), pero nos enloquece poder bajar toda la bibliografía de Hesse o el último disco de R.E.M. de RapidShare en unos minutos, de la misma manera que no deja de sorprendernos lo sencillo que resulta capturar una imagen, subirla, compartirla y demás.
A mis 30 años, siento que estoy en el punto de equilibrio: puedo disfrutar de una película bajada del Torrent sin problemas, pero también me gusta comprar DVDs originales de tanto en tanto, mientras me lo permita el presupuesto. En promedio leo 5 o 6 libros por mes, en papel, pero si me encuentro con un PDF interesante no me importa pasarme horas delante del monitor (de hecho lo hago todos los días por temas de laburo) leyéndolo.
Deberíamos encontrar la forma en que estas cosas coexistan un poco más armónicamente. No sé si la hay; de hecho, como en todos los aspectos de la vida, siempre antepondremos nuestros intereses personales a la hora de analizar el tema. A lo mejor se trata de encontrar la forma en que las herramientas resulten útiles para todos y generen mecanismos alternativos; tal vez los libreros independientes puede armar su sitio web, convocar encuentros, asociarse de alguna manera y proponer nuevas formas de acercarse a su público, que no tengo dudas sigue existiendo.
Así como hay algunos músicos que le encuentran la vuelta a Internet y al dilema de la piratería (Peter Gabriel fue pionero en el tema) y otros como Elton John que pretenden cerrarla por un año, de igual manera uno puede elegir, venciendo sus propias impresiones y sentimientos, si batallar contra lo nuevo y dejarse llevar por las olas de la nostalgia y la decepción, o romperse el lomo buscando una respuesta creativa, una salida alternativa que permita sobrevivir mediante la adaptación.
Es complicado, pero no creo que sea imposible.




A ver si lo pillo: ¿comprar un libro en papel es “nostálgico”? ¿Sudamericana, Oxford Press. o Planeta tienen que “romperse el lomo” para adaptarse a los “nuevos tiempos”?

¿De qué hablan? ¿Qué es esto? ¿Les dio el celular demasiada radiación en la cabeza? ¿Qué, qué es todo esto, por Dios?

Nostalgia, viejos tiempos, lo nuevo… Da la sensación de que fueran a colisionar dos universos o algo similar. Hablan como si en el mundo se fueran a enfrentar dos especies de homínidos y de allí fuera a nacer el ser humano o algo así…

Internet está bien para mandar correos electrónicos y para pasar el rato (poco) leyendo algo MUY puntual. Quizá ustedes necesiten creer en un cambio o crear esa necesidad de cambio que, se lo digo con total sinceridad, no existe en el resto de la sociedad. Es más, en muchos hogares no hay ni computadora (y ni falta que hace).

La cultura se ha guardado en papel desde hace siglos. Lo de internet lleva unos años. Sean comedidos en sus comentarios porque cabe la posibilidad de que hagan el ridículo o que resulten excesivamente contundentes.

Nostálgico sería yo si el ser humano llevara décadas sin editar un sólo libro en papel y yo siguiera apostando por ese medio. Ridículo es quien afirma que Internet está desbancando la edición en papel cuando eso mismo ni siquiera ha empezado aún.




Supongo que, al fin y al cabo, dará igual. No hace mucho la gente se escandalizaba cuando alguien hablaba por el celular en el omnibus. Hoy la misma gente se escandaliza si reconoces que no tienes celular. ¿Y qué más da? No vamos a hacer sangre de esto. Lo que sea, pues será. Al menos, que no se pierdan los buenos textos, se guarden como se guarden.

Por cierto, Scarcito afirma leer unos cinco libros al mes. Significa que, si tiene suerte, igual llega a los cinco mil títulos antes de morir. Yo no sé cuántos leeré. No creo que tantos. Igual me quedo en dos mil o tres mil (eso sí, de los gordos y de los de pensar mucho :-)) Estaba pensando a propósito de ello:

¿Qué diez libros han sido fundamentales en tu vida?

1. Los cuentos de Borges
2. Los ensayos de Borges
3. La filosofía grecolatina (en concreto, la ética estoica)
4. El diccionario de María Moliner
5. El diccionario de dudas de Manuel Seco
6. Cualquier historia de la literatura (la de Juan Luis Alborg especialmente)
7. Cualquier historia de la filosofía (una mezcla de Reale-Antisieri y la publicada por la B.A.C.)
8. La Biblia
9. Asterix y Obelix, y las historias de Superlópez (se aceptan cómics ¿verdad?)
10. Las Mil y Una Noches + Galand




¡Qué éxito ha tenido mi propuesta! En fin, ¡Feliz Navidad y Próspero Año 2008!.

Saludos a todos (amigos de la tecnología o del papel),




Rafael, es extraño que cierres tu comentario diciendo “dará igual” o “lo que sea, pues será”: ¿de verdad crees que nos toca un papel tan pasivo en todo lo que está sucediendo, más allá de lo que piensa cada uno?
Asimismo, no creo que hayas leido bien mi post… ¡o bien no entiendes la diferencia entre “librero independiente” y una editorial multinacional como Sudamericana! Comparar una librería de usados de Corrientes con Oxford Press suena mucho más a un “comentario desmedido” que mi humilde concepto de encrucijada entre “nostalgia y fascinación”.
De todas maneras, reafirmo lo que dije y me gustaría poner como ejemplo dos situaciones contrapuestas: dices por un lado que “ni falta que hace” que las gentes tengan PCs en su hogar, y por otro lado los tres últimos comentarios del post han sido únicamente tuyos, lo que habla muy claramente del (no tan poco) tiempo que dispensas a permanecer en la red.

Por otro lado, tu propuesta sí me resulta interesante. La verdad es que he leído poco y nada de lo que hay en tu lista; aquí van los libros que considero fundamentales, por razones diversas, en mi vida, sin ningún orden en particular:

- Un mundo feliz, de Aldous Huxley.
- La isla, también de Huxley.
- El corazón de las tinieblas y El agente secreto, de Conrad.
- El péndulo de Foucault, de Eco.
- Juvenilia, de Miguel Cané.
- Desde el jardín, de Jerzy Kosinski.
- El retrato de Dorian Gray, de O. Wilde.
- El Silmarillion, El Hobbit y El Señor de los Anillos, de Tolkien.
- La tierra de las sombras, de Peter Straub.




No sé qué añadir. Supongo que, por continuar tu comentario, diré que las librerías están repletas de libros. Supongo que las librerías independientes existirán mientras perduren las editoriales. Oxford, Penguin, Sudamericana y tantas otras (que yo sepa) no tienen puestos de venta al público. Sus libros, eso sí, se venden en las librerías. Ahora bien, si la gente se descarga los cuentos de Hesse por Internet, la editorial que editaba ese libro dejará de hacerlo. Si todo el mundo se descarga cualquier libro por internet, las editoriales quebrarán y, una vez ya no haya libros que vender, ¿de qué van a mantenerse las librerías (sean o no independientes)? Por lo tanto, el tema está en que, si seguimos bajándonos cosas por internet, contribuiremos a que el mundo cambie drásticamente en pocos años. Las libreríasya están desapareciendo. En nosotros está que ese proceso se pare o no.

Lo del PC es evidente. Hay quien lo necesita y hay quien no. Yo lo uso para escribir. Si la computadora no tuviera esa utilidad, ni diez minutos le dedicaría diariamente. Es más, me gustaría saber qué hace la gente con su PC. Es como el celular: la gente lo usa para hablar y desconoce gran parte de sus utilidades. No hace mucho se habló aquí de un iluminado del MIT (lo siento, me cayó bien gordo) que predicaba la sencillez. Era algo dogmático, pero sus obviedades no estaban exentas de sensatez: apelando a la economía práctica, afirmaba que lo que es sencillo se impone a lo complejo. Entonces, ¿para qué quieren 6000 millones de seres humanos un PC si de estos ni el 0,01% tiene conocimientos universitarios en informática? Para mandar correos electrónicos, chatear y ver chavalas en bikini (que no está mal, pero, en fin, para poco más).

Hablando de sencillez. ¿Hay algo más sencillo que un libro?

Un saludo,




Que después no vengan a decirnos que no había síntomas de a dónde estamos yendo.

Por otro lado el shopping no estaba muy contento de verme sacarle una foto al cartel:
http://blog.yairkorin.com/?p=241




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