Un cortometraje hecho con fotocopias
El blog venezolano “Blogacine” (del cual haré un comentario al final) publica hoy el increíble cortometraje que encabeza este post. Se trata de Copy Shop, un film de 11 minutos realizado por el director austríaco Virgil Wildrich que fue nominado al Oscar en el año 2002.
Un ignoto empleado de una casa de fotocopias accidentalmente reproduce una de sus manos y dispara de esa manera la existencia de un calco de sí mismo, que a su vez crea un doble y que a su vez crea otro, hasta el infinito. La historia recuerda el famoso cuento de Franz Kafka “Una Confusión Cotidiana” donde un mismo sujeto ansioso parece existir en varios lados a la vez.
Para el asombro, Copy Shop es un corto animado. Cada uno de los 20.000 fotogramas que contiene la filmación, fue ampliado, fotocopiado y posteriormente animado cuadro por cuadro.
Acerca de Blogacine.
Con el tiempo y luego de ser lector de innumerables blogs, descubrí que tengo especial agradecimiento con algunos de ellos que han sabido sorprenderme y enseñarme cosas de las que nunca había escuchado hablar. Blogacine es uno de ellos. Ese blog, con mucha frecuencia, encuentra y explica obras cinematográficas o fragmentos tan peculiares, tan geniales, que lo vuelven una lectura fundamental para aquellos que les gusta el cine, o sea, todos nosotros.
Link Blogacine
Una Confusión Cotidiana.
por Franz Kafka
Un incidente cotidiano, del que resulta una confusión cotidiana. A tiene que concertar un negocio importante con B en H. Se traslada a H para una entrevista preliminar, pone diez minutos en ir y diez en volver, y se jacta en su casa de esa velocidad. Al otro día vuelve a H, esta vez para cerrar el acuerdo. Como probablemente eso le exigirá muchas horas, A sale muy temprano. Aunque las circunstancias (a lo menos en opinión de A) son precisamente la de la víspera, tarda diez horas esta vez en llegar a H. Llega al atardecer, rendido. Le comunican que B, inquieto por su demora, ha partido hace poco para el pueblo de A y que deben haberse cruzado en el camino. Le aconsejan que espere. A, sin embargo, impaciente por el negocio, se va inmediatamente y vuelve a su casa.
Esta vez, sin poner mayor atención, hace el viaje en un momento. En su casa le dicen que B llegó muy temprano, inmediatamente después de la salida de A, y hasta se cruzó con A en el umbral y quiso recordarle el negocio, pero que A le respondió que no tenía tiempo y que debía salir en seguida. A pesar de esa incomprensible conducta, B entró en la casa a esperar su vuelta. Ya había preguntado muchas veces si no había regresado aún, pero seguía esperándolo siempre en el cuarto de A.
Feliz de hablar con B y de explicarle todo lo sucedido, A corre escaleras arriba. Casi al llegar, tropieza, se tuerce un tendón y, a punto de perder el sentido, incapaz de gritar, gimiendo en la oscuridad, oye a B -tal vez muy lejos ya, tal vez a su lado- que baja la escalera furioso y que se pierde para siempre.

Arturo October 30, 2007 - 11:17 am