Supermercado Disco y las pesadillas
LA encantadora campaña que supermercado Disco presenta en la Argentina, muestra una serie de historias que empiezan de manera realista (una pareja en el cine en una, en otra, una cena romántica donde un hombre le regala un anillo a su prometida ),y degeneran en situaciones delirantes. En ambos casos todo culmina con el súbito despertar de su protagonista, quien descubre en los símbolos del sueño una falta doméstica. En el comercial de arriba el tema es el algodón, en otro son los huevos. Los comerciales fueron realizados con una gran precisión y arte (música adecuada, animación cuadro por cuadro perfecta, escenografías de pesadilla) pero lo mejor de todo es su idea. Todo lo que están soñando en estas historias es algo que perturba a sus protagonistas, el sueño es solo una carrera de argumentos para justificarlo.
El sueño busca explicaciones
En el ciclo de conferencias que Borges dio en 1980, agrupadas bajo el título de “Siete Noches”, hubo una dedicada a “La Pesadilla”. Dice en un párrafo:
“Volvamos a Coleridge. Dice que no importa lo que soñamos, que el sueño busca explicaciones (…)
En otro párrafo Borges recuerda cómo los sueños pueden sorprender al soñador.
…) “He notado en muchos sueños ese trabajo de previo, digamos, ese trabajo de preparación de las cosas.
Recuerdo cierta pesadilla que tuve. Ocurrió, lo sé, en la calle Serrano, creo que Serrano y Soler, salvo que no pareciá Serrano y Soler, el paisaje era muy distinto: pero yo sabia que era en la vieja calle Serrano de Palermo. Me encontraba con un amigo, un amigo que ignoro: lo veía y estaba muy cambiado. Yo nunca había visto su cara pero sabía que su cara no podría ser ésa. Estaba muy cambiado, muy triste. Su rostro estaba cruzado por la pesadumbre, por la enfermedad, quizá por la culpa. Tenía la mano derecha dentro del saco (esto es importante para el sueño). No podía verle la mano, que ocultaba del lado del corazón. Entonces lo abracé, sentí que necesitaba que lo ayudara: “Pero mi porbre Fulano ¿qué te ha pasado? ¡Qué cambiado estás!” Me respondió: “Sí, estoy muy cambiado”. Lentamente fue sacando la mano. Pude ver que era la garra de un pájaro.
Lo extraño es que desde el principio el hombre tenía la mano escondida. Sin saberlo, yo había preparado esa invención: que el hombre tuviera una garra de pájaro y que viera lo terrible del cambio, lo terrible de su desdicha, ya que estaba convirtiéndose en un pájaro.”
Con algodones y huevos los avisos de Disco -aunque a muchos les resulte ridículo- cuentan estas dos ideas de manera genial.


Tete L October 2, 2007 - 12:12 am