Ningunismo

1.jpg Foto: Parque de diversiones abandonado en Japón
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Jan 8
2007
14:25

En julio de 2006 Gaston Cavanagh, un joven estudiante de periodismo, me envió una investigación sobre una nueva filosofía de vida -o estado mental según su creador- llamada “Ningunismo”, de la cual nunca había escuchado hablar antes. En forma trágica unos meses después, en diciembre, murieron ahogados cuatro jóvenes en una alcantarilla de Buenos Aires mientras realizaban una exploración urbana. Entre ellos estaba Rodrigo Sierra, el autor de los principios del Ningunismo. Con la tragedia la prensa se encargó de crear una mezcla inentendible de datos e ideas en las que combinaron el ningunismo, las exploraciones urbanas, el Parkour, la soledad de los jóvenes y la vida temeraria.

Cavanagh que conoció a Sierra y le realizó una de sus últimas entrevistas me envió hace unos días el texto que publico a continuación que explica la relación entre el ningunismo, las caminatas a la deriva y las exploraciones urbanas. También incluyó la Tesis 222 completa, un documento que los ningunistas consideran el sostén de toda su visión.
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La realidad del ningunismo
Por GASTON CAVANAGH

Cuatro jóvenes murieron en las alcantarillas del arroyo Vega la noche del sábado 16 de diciembre en el barrio porteño de Belgrano. Estaban haciendo una exploración urbana. Uno de ellos, Bob Ramburzin (Alberto Cardazzo), era el responsable de www.desperdigar.com.ar, desde donde se organizaban caminatas a la deriva y demás actividades relacionadas al situacionismo y al dadaísmo.

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Foto: Japón Abandonado

Con él, murió su amigo Roy Khalidbahn(Rodrigo Sierra), autor de la tesis 222, piedra filosofal del ningunismo. Aunque tenían bibliografía en común, el ningunismo (www.ningunismo.com.ar) y el clan desperdigar eran proyectos independientes entre si. La única conexión que existía entre ellos era la amistad que unía a sus creadores.

NINGUN-ISMO
El ningunismo es un estado mental. Es la aplicación práctica de la Tesis 222, que plantea la hipótesis de que hay algo erróneo en la juventud actual. Su esencia se basa en el hecho de escapar una y otra vez de cualquier definición o sistematización ideal.

“El objetivo es que cada uno recobre de una manera personal y despojada de influencias externas, la percepción de lo que sucede en el mundo que nos rodea”, cuenta Mael Morholt, un viejo amigo ningunista de Rodrigo.

Esa teoría era, y es, el principal manuscrito ningunista. El número doscientos veintidós surgió porque Roy empezó a ver el 222 en varios lugares. Según relatan sus amigos, mientras estaba escribiendo la tesis veía seis pájaros y decía - 2 pájaros, seguidos por otros 2 y por otros 2 más -.Cuando terminó de leer La Sociedad del Espectáculo, Rodrigo notó que Guy Debord la había dividido en 221 tesis. Entonces, a modo de homenaje - chiste y atendiendo al número que se le aparecía, le puso Tesis 222.

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Foto: Japón abandonado

Lo que todos ya saben de ésta tesis es que busca la “interpretación autárquica de la realidad social”, es decir, recobrar fuerzas para salir del estado de alienación que padece la juventud y tener una percepción diferente de las cosas. Lo que nadie dijo, es que Roy planteaba que la apatía que sufre la generación X es causada por un virus. Este virus, que se replica de tal manera que afecta incluso a otras generaciones, es causado por algo que Rodrigo estaba tratando de descubrir.

“Decimos alucinación, cuando los medios y su influencia sistemática nos fuerzan a decir esa chica es linda, y todos decimos que es linda porque está tan incorporado el 90-60-90 que ya hay ciertas mujeres que nadie puede decir que no le gustan. Y si decís que no te gustan, sos un extraño. Eso, es un cambio que nunca existió en la historia de la humanidad. Es producto de una cultura de masa totalmente opresiva”, explicaba Sierra.

Khalidbahn pensaba y tenía ideas. En la reformulación de su tesis, se dio cuenta que los estados de alienación, apatía, falta de concentración y dificultad en el aprendizaje podrían ser causados por factores externos de la realidad que inducen a la mente humana a diferentes estados.
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Foto: Parque de diversiones abandonado en Japón

“Lo bueno es que Roy pudo bajar al papel lo que muchos de nosotros todavía no podíamos terminar de explicar en nuestras cabezas”, reflexiona Mael.

Ningunista es todo aquel que incluso sin haberse encontrado nunca con la tesis, se genera cuestionamientos, se da cuenta de que hay cosas que no funcionan, y vislumbra que hay algo más allá. A través de su centro de desinformación, el movimiento se conectó con personas en diferentes sitios del planeta.


LA CIUDAD COMO PATIO DE JUEGOS

Las exploraciones urbanas no se hacían solo en alcantarillas, sino también en sótanos, barcos abandonados y barrios de la ciudad. “Una vez recorrimos Parque Chas con un par de dados. Depende de los números que iban saliendo, caminabamos una determinada cantidad de cuadras para un punto cardinal”, comenta Sofía, una joven ningunista que además participaba de las exploraciones junto a Bob.

Las caminatas a la deriva forman parte de un viaje a través de las ideas que fundamentan la psicogeografía, pasando por el dadaísmo, surrealismo y situacionismo, llegando a su moderna implementación y el surgimiento de los exploradores urbanos. Ideas que cuestionan la visión de la ciudad, alientan a jugar, a ser partícipes y no simples observadores de lo que pasa alrededor.

EL PRINCIPIO DEL FIN
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El final del proyecto ningunista no tenía nada que ver con un suicidio en masa propio de una secta. “Ante la posibilidad de convertirnos en un ISMO más, y al alcanzar cierto grado de notoriedad, casi mercantil, con hordas de fans que nos sigan por la calle diciendo quiero comprar tu remera, nos pareció una buena maniobra evasiva para no convertirnos en parte de las ideas preestablecidas contra las que luchamos. Optamos por una disolución precisa, sin que quede ningún factor conectado, y así darle lugar a esporas que generen sus nuevos proyectos. El ningunismo no tiende a morir, sino a multiplicarse”, decía Roy en su última entrevista realizada en los últimos días de noviembre.

Alberto y Rodrigo bromeaban con ser noticia. Querían aparecer en los medios contando de una manera absurda lo que era el ningunismo. Nunca imaginaron que cinco días antes de que ambos proyectos concluyeran, la broma iba a cobrar vida de tal manera que los dejara en la primera plana de los periódicos más importantes del país.

Gastón Cavanagh, 22 años, periodista egresado de TEA, hizo la última
entrevista con Roy y Bob. Participó de la undécima reunión ningunista y los
veía ocasionalmente como amigo y periodista

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La Tesis 222 de Rodrigo Sierra

Somos parte de una generación que lucha entre la apatía y el activismo, carentes de modelos a los que seguir, es nuestra responsabilidad reinventar nuestro accionar para poder producir
algún cambio.

Intentar un seguimiento lógico en una leyenda, buscar la coherencia del mito; se convierte hoy en el mito de la coherencia, así como la incoherencia del consumo se torna en el consumo de la incoherencia y en el medio; nuestra cada vez mayor impotencia se resignifica en un análisis de mercado que legitima el desorden establecido y las relaciones de dependencia, fomentando día a día la identificación y sometimiento de inmensos (mayoritarios) sectores de la juventud a un “Estilo de Vida” como una forma más valida, más merecedora de atención, que la verdadera
existencia.

Esta es una inapelable sentencia al cautiverio mediático, que no es otra cosa que la tortura diaria de ver impávidos, como nuestra individualidad es moldeada en una masa que los medios mastican, los logotipos escupen, las modas someten y los vicios matan.

Pero no hay por que preocuparse, la ciencia avanza rápido y de seguro pronto habrá una operación para extirpar las ansias de hacer de la vida algo extraordinario…

¿Otra opción?… Recuperar juntos las riendas de esta alucinación.

Aspiramos a ser algo más que un tedioso subproducto de una desencaminada evolución de las especies cuyo único anhelo existencial es la caza de cuerpos quirúrgicos al son del último hit radial.

Demostrémoslo escapando de las jaulas; levantándonos, planeando y actuando.

Empecemos hoy, no mañana.

Esto no es una dieta que podamos darnos el lujo de esperar hasta el lunes para comenzar.

La penetración de lo cotidiano por lo maravilloso requiere de la abolición de la iconolatría de la representación, utilizando medios desvinculados de toda estructura convencional que permitan recobrar nuestro derecho a la interpretación autárquica de la realidad social.
Evadiendo la norma, desvelando mentes, creando leyenda a nuestro paso y esparciéndola como un virus cuyo objeto sea reverberar y expandirse en olas que abracen una experiencia directa o al menos una percepción intuitiva que no pueda ser definida sino experimentada: una instancia de
insurrección en la vida cotidiana.

Ningunismo: M. Ningún (Del lat. Nec unus, ni un) - ismo. Un genuino experimento existencial, un ejercicio de filosofía aplicada a favor de la liberación de las ideas, una alternativa a sobrevivir meramente a la espera de que la revolución de otros lo decida a tomar partido. Una teoría crítica que ninguna mera ideología ni lógica sistemática pueden esperar desarrollar, definir o entender. Su esencia se basa en utilizar la insurrección contra la vida cotidiana como un factor rejuvenecedor del consenso que permita recobrar el derecho a la interpretación autárquica de la realidad social.

Prólogo:

Evade la norma.

Es evidente que algo anda mal a nuestro alrededor. Ante eso hay dos opciones claras, por un
lado llorar y lamentarse por la imposibilidad del deseo mismo de un cambio, y por otro
convertirse en artífice del mismo.
La Tesis 222 fue concebida como mi alternativa personal a la pasarela de la anorexia mental y
al impulso pop-consumista. Un desenfrenado grito de hastío, cuyo eco trascendió hasta
convertirse en emblema de aquellos que buscan liberarse de un sopor aparentemente tan
ineludible como invisible.
Desde su primera y extensa versión pasó por más de una docena de alteraciones hasta llegar a
este momento donde intenta en su brevedad ser el único requisito teórico para insinuar una
idea comunicable pero indefinible e incentivar la práctica experimental de la misma.
Por lo tanto mucho quedó implícito entre sus renglones que ahora requiere un anexo teórico
que oficie de traductor de esa invitación que realicé hace años. Invitación a recuperar el
flujo normal de nuestra percepción, a retomar las riendas de nuestra alucinación, a realizar
un levantamiento contra la única porción de la realidad sobre la que es factible operar: la
vida cotidiana.
El Ningunismo es el proyecto de implementación práctica de la Tesis 222, el cual desde sus
orígenes buscó escapar de cualquier definición resignificandose a si mismo constantemente, lo
que le otorgó su característica libertad de movimiento, pero terminó desgastando la claridad
de su propósito. En busca de esa claridad en los comentarios a seguir me propongo exponer
problemáticas contra las cuales actuar y abstenerme acerca de cómo hacerlo.
La insurrección ha sido y de seguro será objeto de múltiples ensayos, pero al igual que el
sexo, solo se la entiende en la práctica. Mi esperanza es que estos comentarios clarifiquen
sin definir, el giro ontológico que supone en cada mente individual, el abrazar la
insurrección contra la alucinación de la vida cotidiana.

No ajustes tu mente, es la realidad la que tiene el desperfecto.

Sin dudas, el principal problema con el que me encontré al comunicar la tesis, consintió en que su fundamento teorizaba acerca de lo “real” y lo ilusorio.

Si bien cuestionar la realidad es el ejercicio más común del pensamiento crítico, mucha gente se confunde sobre este tópico, por que al abarcar todo referente sensorial solo puede ser analizado de forma hermenéutica o por medio de una aprehensión fenomenológica.

Una poesía no es un acontecimiento empíricamente reducible, ni tampoco puede explicarse por la física, la química o la biología, ya que no está hecha de electrones, sino de unidades simbólicas de significado que si se reducen a los confines del papel donde fue escrito, sencillamente deja de existir. Lo mismo sucede con el fenómeno llamado realidad.

Eludiendo todo posible debate o confrontación de paradigmas, aclaro que no es mi propósito generar ninguna definición académica de tan esquivo concepto. Existen muchos textos de buena calidad que plantean diferentes posturas acerca del tema, dentro de los cuales ustedes pueden elegir que definición aceptar y cual rechazar a gusto.

En cuanto a la explicación de la tesis desarrollada, solo requiero resaltar la existencia de una Realidad Consensual, que tal como el nombre implica, refiere a un consenso o acuerdo general de cómo llamar a ciertas cosas y como responder a ellas.

Podemos encuadrar dentro de esta “realidad de primer orden” aquellos aspectos de la realidad que son producto de procesos conscientes referidos al consenso de la percepción y que se apoyan en pruebas experimentales y repetibles.

Por tomar un ejemplo las propiedades físicas del mineral llamado oro, son conocidas y verificables, realidad consensual que nos sirve para decodificar al lingote de oro como tal y poder comprobar su autenticidad.
A partir de ahí, la respuesta individual a ese metal, por ejemplo su significación en la vida humana o el valor arbitrario que históricamente se le otorga, es ámbito de una “realidad de segundo orden” interna, subjetiva y por lo tanto, totalmente personal.

Recuerdo un día en el que entrando a una fiesta, al otro lado de la pista de baile, vi una mujer hacia la cual me sentí inmediatamente atraído.
Para ese momento, ya había editado el plano consensual de primer orden dejando a la vista solo aquellos rasgos que me atraían: ojos azules, pelo largo y moreno, hermosa figura, etc. De seguro habían muchas otras mujeres en el lugar, e incluso concientemente, hoy podría decir que muchas de ellas eran incluso tan o mas bellas que ella, pero en ese instante gustosamente las borré de mi percepción, para dejarle lugar solo a esa mujer, la cual consideraba insuperable y perfecta.
Desde esa distancia era imposible para mi saber quien era esa mujer: podría ser insoportable o encantadora o bien ser lesbiana o casada. Pero eso no importaba, ya que dentro de mi cabeza se desataban docenas de asociaciones y comandos inconscientes, tal vez su pelo me recordara a mi primer amor imposible de la niñez, sus ojos a una estrella de cine de la cual ni recuerdo el nombre, su sonrisa a la de mi madre… ad nauseam.
Lo importante de esta anécdota es recalcar que esa noche, aunque para mi no existiera nadie más en el universo, no la estaba percibiendo a ella. Me estaba enamorando de una experiencia semiótica producto de una edición del plano consensual que se basaba en experiencias registradas previamente en mi cerebro.

Piénsenlo como una mancha de Rorschach la cual se compone de una cierta cantidad de tinta dispuesta de una manera puntual. Los significados que pueden acompañarla son numerosos y no pueden ser determinados por el empirismo ya que dependen de cada individuo. Para cada quien esa misma mancha de tinta representa solo una cosa, al igual que para mi una suma de símbolos me significaba que esa era la mujer perfecta.
Una vez entendido esto, queda aún por entender por qué esa configuración simbólica en particular denotaba tan alta distinción a esa entre otras damas. La teoría del condicionamiento clásico de Pavlov lo explica como una suerte de hábito mental generado al percibir la vida o cualquier componente simbólico de ella de forma repetida, constante y programática.

Por ejemplo, si a un niño se le repite una y otra vez que solo conseguirá desprecio de las mujeres, años después, aunque concientemente nunca esté al tanto de dicha orden seudo hipnótica, esta opera haciendo que su sistema nervioso decodifique toda información percibida sobre la base de esa programación previa1, produciendo una mutación radical en su realidad de segundo orden. O sea, cada vez que esté por acercarse a una mujer que le gusta, hace algo torpe o dice algo indebido para respetar y reforzar su mandato de ser despreciado.

Si un individuo combina una percepción (inducida o no) de que es un fracasado con las mujeres, con un patrón de conducta que lo acompañe, él no solo fallará, sino que esa falla probará la sugestión y esta llevará a su vez a un refuerzo de los patrones asociados de conducta generando un círculo vicioso que sumado a otros mecanismos similares definirá quien es él, sus creencias, capacidades, el mundo que lo rodea, etc. Y es precisamente ahí donde surge mi teoría acerca de que la vida cotidiana (o sea el conjunto de esas impresiones sensoriales recibidas de forma continua) es el único aspecto donde el macrofenómeno de “lo real” puede ser analizado y alterado.

Para explicarme mejor, aclaro que aquello que percibo sensorialmente sobre bases regulares, se convierte en un parámetro de mi realidad, por ejemplo, para un demente ver un canguro con vestido de lunares sentado en su inodoro solo puede ser real cuando su parámetro se ajustó al verlo una y otra vez, hasta que paulatinamente creyó en él. De seguro la primera vez no lo creyó tal como yo no lo haría. Si les parece exagerado el ejemplo, volvamos al niño programado como un “inútil con las mujeres”, su percepción se reforzó experiencia tras experiencia hasta ser una verdad incuestionable la cual comprueba viendo gestos de desagrado en toda mujer a su alrededor o a mi propio caso cuando estaba dispuesto a discutir a muerte que estaba viendo la mujer mas hermosa.
La realidad de segundo orden, como ya explique antes, depende de lo percibido por un observador en una escala y posición determinada. Teniendo en cuenta que el hombre percibe el universo entero y cada porción de él, como manifestaciones simbólicas de sus partes componentes, me atreví a generar el postulado de que al alterar esa rutina, esa “dieta de percepciones”, se puede generar un cambio en la percepción y por consiguiente en la concepción que se tenga del mundo.
Ahí nace la idea de alterar componentes rutinarios de programación simbólica atacando la cotidianeidad (esa única materia mensurable de la realidad), con levantamientos esporádicos y sorpresivos que promuevan el autocuestionamiento, o sea la resignificación de la información asimilada por el sistema nervioso.

Al experimentar esta idea, pronto noté que un método mayéutico puro, en una era mediática y gobernada por el omnipresente código de la imagen, no era eficaz, ya que carecía del código culturalmente aceptado como moderador de símbolos y signos. El componente ideal para la formación reactiva que tenía en mente era el arte, pero si cada mandato interno se presentaba como ley o “verdad evidente” buscando imponerse a cualquier costo, debía ser arte articulado como revuelta. Para mí, no existe tal tipo de arte insurrecto, sino usos insurrectos del arte.
Este radical proceso, no busca la mercantilización de la obra sino la renovación del consenso social cuando todo referente se vuelve rígido, corrupto y fósil. Su materia prima es la cotidianeidad misma a la cual ningún lienzo es lo suficientemente grande como para abarcar.

Esto le otorga al proyecto ilimitadas posibilidades de experimentación al mismo tiempo que lo aleja del parámetro artístico estándar basado en la evaluación de la obra terminada y su posterior reducción a un elemento suntuario, ya que busca lo opuesto: generar arte desmaterializando elementos cotidianos, sean estos tangibles o simbólicos.

La tesis 222 recuerda que la mayor parte de la vida no somos autónomos sino autómatas, idea ya adelatada antes por Sartre o Kierkegaard, pero va más allá al proponer que esta realidad psico-física, que les acabo de explicar, en su estado natural es influenciada por un falso consenso que obnubila la percepción autarquica de la realidad social.

La ilusión de la totalidad.

¿Nunca se preguntaron por qué es tan común escuchar frases como: “la cabeza del estado”, “el brazo de la ley” o “el cuerpo de la política”? Parecería existir una noción de que vivimos dentro de un gran organismo cuyas venéreas calles transitamos a diario. Pero hay un problema inherente a este planteo. Si uno dice que la civilización es un tipo de organismo: ¿qué clase de organismo sería para poder abarcar a todos los miembros de un grupo determinado?

Emile Durkheim lo llamó conciencia colectiva, y determinó como su función principal mantener la cohesión grupal. A principios del siglo pasado William Mc Dougall teorizó que una mente grupal existe dentro y alrededor de cada mente particular y tiene pensamientos, tradiciones y recuerdos propios.

Desde 1960 la teoría de los superorganismos domina los estudios sobre el comportamiento animal2, al mismo tiempo que varias disciplinas contemporáneas del análisis científico, como por ejemplo la Sociología Fenomenológica de Jan Huizinga o la Etnometodologia de Charles
Garfinkle, reconocen la influencia de inconscientes “reglas del juego” que generan realidades sociales que llaman Emicas.
Mas acertadamente, en busca de una respuesta física, Rupert Sheldrake3 afamado biólogo británico, explica la existencia de un campo de resonancia mórfica formado no solo por experiencias sino también recuerdos, anhelos, temores y esperanzas compartidas por los componentes del grupo.

Gustavo Le Bon, en su libro “Psicología de las Multitudes” explica: “en ciertas circunstancias dadas, una aglomeración de hombres posee caracteres nuevos muy diferentes de los individuos que la componen. La personalidad consciente se desvanece, los sentimientos y las ideas de todas las unidades, son orientados en una misma dirección. Se forma un alma colectiva transitoria. Entonces forma un solo ser y se encuentra sometida a la ley de unidad mental de las muchedumbres.”
El estudio del superorganismo urbano y más específicamente de teorías neo-Sheldrakeanas, fue mi objeto principal de investigación durante más de tres años. La idea de que el conjunto social tiene una resonancia morfogenética propia que envuelve a miles de individuos, para mí revalorizó de manera científica y comprobable la teoría de Jung acerca del Inconsciente Colectivo, lo que me condujo a una conclusión: si cada persona dentro del marco de una resonancia específica tiene como función mantener el sistema a través de la copia y transmisión de valores y símbolos, esa programación al ser alterada (por ejemplo con fines comerciales), generaría simultáneamente una mutación en las realidades de segundo orden individuales. De ser así, las ondas u olas que moldean esa macro-resonancia, podrían ser generadas intencionalmente aunando muchas mentes individuales en una misma dirección.

Quien gobierne las metáforas gobernaría la mente. Y quien gobierne la mayor cantidad de mentes tendría el monopolio del significado. Al leer a Bronislaw Baczko, encontré un aval a esta idea. Él dice acerca del imaginario social: “Al tratarse de un esquema de interpretaciones pero también de valoración, provoca la adhesión a un sistema de valores e interviene eficazmente en el proceso de su internalización por los individuos en una acción común. Así por ejemplo, las representaciones que legitiman un poder informan sobre su realidad y la atestiguan; por consiguiente constituyen otras tantas exhortaciones a respetarlo y
obedecerlo.” y agrega que en la cultura de masas, existen relaciones muy potentes entre la mediatización de la información y su asimilación por la mente grupal, ya que: “los individuos, cada vez menos capaces de dominar la masa fragmentada y desparramada de informaciones, experimentan intensamente una necesidad de representaciones globales y unificadoras” o sea que de existir un sistema de distorsión de la realidad social tal como propongo, este no solo sería posible sino también autosustentable y sistémico.

Dentro de la tesis, hago referencia a que la opinión pública tomó la consistencia de la plastilina y ya no expresa un consenso, sino que un falso consenso es expresado para la sociedad; este es llamado por el Ningunismo “la totalidad”.

El antiguo poder mágico del escriba, puede constituir una similitud con la influencia de la manipulación de los contenidos, (monopolio del significado y la interpretación) clamada hoy por “la totalidad” a través de sus voceros: los medios y su ejército de clónicos seductores.
Todo lo que entre al discurso social, todo lo que es “visto”, es subvertido por el simple hecho de la ilusión de la existencia de un solo discurso, la imagen de una totalidad que
“siempre está en lo correcto”.
Esta membresía se convirtió súbitamente en anhelo de grandes sectores del conjunto social, los cuales prefieren dejar de lado la individualidad en busca de ser parte de una totalidad que se autoproclama como parámetro de referencia obligado de lo que se supone uno debe pensar, hacer, sentir y por sobre todo opinar, para ser parte de la llamada “normalidad” y evitar ser castigado con la alienación.

El único problema que encuentro con tan aterradora amenaza, es que no existe ni existió tal grupo mayoritario. Es una ilusión fomentada con el propósito de homogeneizar y monopolizar la decodificación de la realidad de segundo orden, generando patrones mentales aptos para formar un consumidor perfecto, o sea un autómata que responde adecuadamente al predominante mandato cultural.
En su libro La Espiral del Silencio, Noelle Neumann, expresa como ya desde los tiempos de Rosseau y Toqueville, se conocen y aplican de diversas formas la ilusión de una mayoría que está en lo correcto.
Una vez que uno acepta entrar en la muchedumbre (nunca realmente totalitaria) a la que induce la totalidad, las aptitudes intelectuales de los individuos y por consecuencia su individualidad, se borran en una mente colectiva. Lo heterogéneo se anega en lo homogéneo y dominan las cualidades inconscientes, dejando al conjunto social particularmente indefenso ante la influencia simbólica y arquetípica de los medios masivos de comunicación. Estos generan conjuntos nunca antes concebidos de personas inocentes cuyas mentes son moldeadas para dar en conjunto una influencia que moldee al organismo cultural, esa gran mente que todos compartimos en un plano inconsciente.

Paradójico destino le depara a esta criatura alucinada: exteriorizarse cotidianamente de manera inevitable, hasta perder la propia identidad, alejándose obligadamente de sí mismo para fundirse con lo externo, avalando todo procedimiento para la imposición de un orden regulador del cual es víctima.

La propuesta ningunista nunca incentivó un cambio masivo, ya que la muchedumbre, esté o no bajo la influencia de la ilusión de totalidad, está influenciada por normas no concientes y comunes al conjunto de miembros, lo que convierte sus explosiones de rebeldía en efímeros espasmos comparadas con la potencia insurreccional del individuo, mucho más interesante que las revoluciones, ya sean burguesas, socialistas, fascistas, o similares ya que todas ellas quedaron en reformular el consenso e imponer nuevas olas dentro del campo de resonancia, mientras que el Ningunismo cuestiona las misma naturaleza del proceso.

La Alucinación.

Algo anda mal alrededor nuestro, no sólo en el entorno, en el mundo, sino también dentro nuestro.
Si quedo claro lo expuesto en la primera parte de estos comentarios, de seguro habrán empezado a cuestionarse en mayor o menor grado, cuanto de lo que ustedes perciben y creen de forma inamovible y evidente realmente soportaría un análisis profundo en un marco empírico consensual.
Si intuyen a donde se dirige mi hipótesis de la segunda parte, se preguntarán que porcentaje de esa programación es suya y cuanta es influenciada por las mareas del inconsciente clectivo.
En esta tercera parte, me propongo explicar a que me refería cuando la Tesis 222 invitaba a recuperar juntos las riendas de esta alucinación” frase que estoy seguro puede resultar poco lara para mas de un lector casual. Resumido: la alucinación es el nombre que le doy a la deformación de la percepción de la realidad de segundo orden producto de una contaminación simbólica sistemática del campo de resonancia morfogenética. De seguro este párrafo requiere de una segunda leída ¿no?
Si existe una percepción subjetiva y mutable de una realidad objetiva y consensual, la cual puede ser influenciada, yo me pregunto si no habrá nadie ejerciendo esa manipulación en este preciso instante.
Supongamos por un momento que una invisible mano controla los hilos de nuestra mente como si fuéramos marionetas. De existir tal fuerza, debería estar alterando la programación (antes libre y caótica) de ese campo de interconexión mental que conecta a todo humano. ¿De qué manera podría hacerlo?
Por empezar, la situación que podemos observar ontológicamente encuentra al hombre encapsulado dentro de paradigmas autocreados, automatizado, viviendo a la espera de algo que lo distinga del resto y le otorgue autoestima, trascendencia; al mismo tiempo que ultraja diariamente su individualidad por divinizar a la comodidad como último factor mediador.
Cada año, un hombre mediático promedio ve unas 1550 horas de televisión, escucha unas 1160 horas de radio y pasa unas 180 horas leyendo cerca de 40 kilos de diarios y puede que unas 110 horas mas leyendo revistas, o elegir cual de los 30.000 libros nuevos publicados al año desea comprar. Además tiene cientos de películas en el cine y en el videoclub. Con esta dieta verá aproximadamente 37.822 anuncios al año, eso equivale a ver mas de 100 por día sin contar con los cientos que nos esperan en la vía publica, en innumerables carteleras, posters, afiches, volantes, logos, marquesinas, promotoras, y hasta publicidad en movimiento en subtes, autobuses, y taxis. Cada prenda que compro tengo que aceptarla con al menos una o más etiquetas de la misma manera que el armario de mi cocina tiene varios productos cada uno de los cuales tiene al menos tres logos comerciales.

Yo me pregunto a diario como podría haber sucedido todo esto. Como se amoldó la humanidad tan súbitamente a un sistema en el cual un aviso corporativo se supone puede cambiar mi vida cuando recibo un e-mail diseñado con datos demográficos que nunca di, solo por ser parte de segmentaciones de marketing que me conocen y clasifican mejor que mis padres.

Toda persuasión mediática, así como cualquier sugestión hipnótica, requiere de la articulación de significados y símbolos resumidos en palabras. De existir tal influencia creo que se fundaría en principios neurolingüísticos. Esta posibilidad se refleja magistralmente en la obra 1984 de George Orwell, en la cual la historia es escrita en un idioma oficial diseñado para satisfacer al Gran Hermano, representación del omnipresente ojo de los medios de comunicación. En palabras del autor: “La finalidad de la Neo-lengua no solo era proporcionar un medio de expresión a la cosmovisión y hábitos mentales del Ingsoc, sino hacer imposibles todas las demás formas de pensamiento. Se pretendía que, una vez adoptada el habla nueva de una vez por todas y olvidada el habla antigua, fuera literalmente impensable un pensamiento herético” Pero no hay evidencia de que algo así, este pasando ahora.
¿O si?… Si restamos al ya minúsculo número de palabras usadas por la juventud, el económico lenguaje de los celulares y similares… mmm tal vez sí haya algo carcomiendo nuestra cultura. Si no existieran palabras complejas, tampoco existirían ideas complejas, lo cual es perfecto a fines de unificar y masificar sobre la base del denominador común mas bajo posible. El psicólogo Gordon Allport señaló que, por su naturaleza, el lenguaje categoriza el ruidoso aluvión de información que llega a nosotros en cada segundo del día4. Las palabras son equivalentes a poder.
A finales del siglo XVIII, la ciencia creía que el sol era una piedra ardiendo en la nada, mientras que para William Blake era una bandada de ángeles clamando a Dios.
Para un amante de la poesía, esto suena más convincente que una lámpara nuclear, y para un astrónomo, todo lo contrario. Y ambos tienen sus subjetivas razones para decodificar la realidad consensual del sol de acuerdo con su percepción de segundo orden.
El uso del “es” lingüística y neurológicamente fuera de la realidad consensual, sitúa al cerebro dentro de un sistema aristotélico generador de patrones y reductor de posibilidades el cual podría estar siendo utilizado en nuestra contra. Desde ese punto todas las asociaciones y preconceptos que se agregan sobre esa percepción son condicionados al decir “esta persona es…”, ya que abre el debate sobre la metafísica asociada con una esencia común a todos los miembros de un grupo y hace posible una falsa nomenclatura de características supuestamente innatas a ese grupo. Al etiquetar, editamos otra vez nuestras posibilidades, proceso que les recordará a la programación mental, y de eso se trata esto. Resaltando un rasgo se organiza nuestra percepción de la persona entera, relacionándola con el imaginario social del grupo de pertenencia al cual se lo asocia.

En orden de consolidar a la totalidad, debe haber una definición para cada individuo; no importa a este sistema realmente si un individuo deja de serlo para ser un patológico o un ecológico, un bisexual o un radical, siempre y cuando uno participe de la segmentación y la estandarización definiendo lo que “es”. Uno de los fenómenos mas documentados de la psicología social es el de la profecía que se cumple a si misma, aquella tendencia de que la definición de una situación suscite una conducta que la convierta en verdadera. Muchos experimentos han sido realizados en esta área, por ejemplo, mostrando que aquellos estudiantes a los que se etiqueta al azar como más inteligentes, actúan de manera mas inteligente, así como una mujer convencida de ser bella se comporta como si lo fuese. La autodefinición inducida genera la alucinación.
Recuerdo un estudio realizado en Chicago sobre el tema. Richard Miller, Phillip Brickman y Diana Bolin5, intentaron persuadir a estudiantes de quinto año de que fueran limpios y ordenados. A un grupo de ellos, se los capacitó explicándoles con charlas y conferencias la importancia de ser ordenado y limpio, así como temas de ecología y polución.
A otro grupo sin darles estas charlas, se los comenzó a definir como “limpios”, “ordenados” y “prolijos”. Al terminar el experimento, los estudiantes que por azar habían sido determinados “limpios”, tiraban tres veces más cantidad de basura en los tachos y tenían su lugar de estudio ostensiblemente mejor organizado que aquellos que habían escuchado las
charlas.

De forma no menos arbitraria, en los kioscos de diarios, cierto tipo de mujeres son designadas deseables y hermosas, y cierto tipo no; ciertas profesiones son sinónimos de éxito, y otras de fracaso, etc.
Para los agraciados por este flujo de tendencias les queda la eterna obligación de mantener su status de ser “modelos” y la presión, con sus consecuencias psicológicas, suele ahogarlos en drogas, alcohol o las favoritas enfermedades estéticas. Para los otros, siempre culpables por no alcanzar un handicap específico para el target deseado, les queda redimir su culpa con grandes rounds masoquistas de dietas y operaciones que los acerquen más a lo que “la totalidad” desea. El común denominador de ambos: la infelicidad.

Como explicaba antes, al plantear la supuesta verdad acerca de la naturaleza del sol en forma aristotélica, “el sol es una roca para la ciencia, pero también es una banda de ángeles para algunos poetas”, se produce una dicotomía donde una de las dos partes debe estar equivocada.
Ambos modelos del astro chocan ya que sólo puede haber una verdad acerca del sol. Pero aquí surge la disputa, ¿Era acaso más certera la propuesta del paradigma científico, aunque ya haya sido desmentida su teoría?
La respuesta light y posmoderna a esta fricción es la de que ambos tienen “igual derecho a expresar sus percepciones”, y denotando que todos los gustos y las decisiones son iguales en un pasteurizado y homogeneizado discurso mediático, se destruye la escala de valores y se impide el establecimiento de códigos verdaderos, los cuales son reemplazados por el caprichoso beneplácito de la siempre renovada opinión pública, la cual está obviamente manejada por la ilusión de totalidad.
“Aquel es un judío”, traía en la “totalidad aria” de la Alemania nazi connotaciones que obviamente van más allá de que religión practicaba o cualquier otro dato percibido de la realidad de primer orden. Actualmente decir “Ella es gorda” simboliza mucho más que una percepción consensual. Es un juicio descalificador de la persona como tal, dejando como opción una condena a la alineación, por un lado, o al fútil sacrificio por el otro. El estar gordo o ser parte de una minoría racial, en el plano consensual es una realidad, la cual puede ser decodificada en un segundo orden con agrado o no, dependiendo de la programación individual.
Eso ha sido así siempre y sería una utopía intentar evitarlo. Pero al no quedar casi vestigios de los pilares que antaño sustentaban a la sociedad (familia, religión, patria, tradiciones) cualquier patrón puede ser legitimado. Decodificar cualquier rasgo como “deseable” o
“desechable” de acuerdo a normas culturales generadas por programación míticosimbologica y mediática, genera un voto anónimo a tal nomenclatura y al organismo que lo dispensa, o sea cuantas mas dietas se hagan en nombre de escapar de una definición arbitraria y caprichosa, mayor es la legitimación que se da al tabú de la gordura.
Toda interacción social se reduce a una operación comercial de gasto mínimo y beneficio máximo; tal es la expresión perfecta de la alucinación posmoderna que yo expongo.

El poder solía ser la imagen del cielo en la tierra hasta hace un par de siglos. Sabiendo, o al menos intuyendo, que en algún momento esto dejó de ser así, e incapaz de poner una fecha como inicio del estado actual, planteo simplemente que hoy el poder lo tiene la iconolatría y la representación.

Tal como antes un brujo tribal comunicaba el designio de los dioses a sus inferiores oralmente, el fenómeno de la mediación y el monopolio del significado, creció desmedidamente hasta hoy, donde puede desaparecer a ese original brujo tribal y su tribu con solo cuatro segundos de tanda publicitaria.

Mientras leen esto, la era de la información y la imagen explota e implota, dentro y fuera nuestro.
Por elección o no, vivimos a diario una “relación de involución” con la simulación espectacular de los Medios. Una “relación” esencialmente vacía e ilusoria, incluso cuando crean que están percibiendo “la realidad” en los Medios, son obligados a retroceder sobre ustedes mismos en una acción separadora, alienante que “clava” a la gente frente una realidad producida por otro.

Ya en 1922, Walter Lippman afirmó que los medios de comunicación de masas pintan un mundo imaginario y que las “imágenes de nuestra cabeza” obtenidas a partir de estos medios influyen en nuestra manera de ver el mundo.

Seguramente más de uno de los que leen esto se consideran fuera del área de influencia de los medios y aseguran ser libres en su edición de la realidad consensual. Por ejemplo, de más esta decir que lo que vemos en la TV no existe. Pero… ¿qué tanto recordamos ese pequeño
detalle?

George Gerbner y su equipo6 han realizado uno de los análisis más amplios de la televisión llevados a cabo hasta hoy. Recopilaron grabaciones durante casi diez años de miles de programas de TV que se transmitían en la franja horaria de mayor audiencia y examinándolos en detalle.
En estos programas encontraron varios patrones, por ejemplo los varones superan tres a uno a las mujeres, las cuales son en su mayoría mas bellas y jóvenes que los hombres, hay muy pocos niños o ancianos, ni hablar de la representación de la pluralidad racial. La mayoría de los personajes son profesionales y directivos, aunque en Estados Unidos el 67% de la gente trabaja en servicios o trabajos menores.

Gerbner y sus colaboradores compararon las actitudes y creencias de espectadores intensivos, (mas de cuatro horas diarias de TV) con los casuales, (menos de dos horas diarias) comprobando que los primeros, tienen mas prejuicios raciales, sobreestiman ampliamente el número de personas empleadas como médicos, atletas y abogados, perciben a las mujeres inferiores que los hombres y tienen nociones exageradas del predominio de la violencia en la sociedad y creen que los ancianos están mas enfermos y son menos que hace 20 años, cuando cualquier índice consensual marca lo contrario.
Además, y como si fuera poco, tienden a ver al mundo como un lugar siniestro, creyendo que la mayoría de las personas son egoístas y aprovechadoras.
En otro estudio Craich Hanley7 relaciona la influencia de los medios con la percepción del crimen y la violencia. Se descubrieron alarmantes conclusiones, por ejemplo que las películas con exceso de violencia tienden a generar menor empatía y sensibilidad; estimando que un chico promedio de 15 años pudo haber visto mas de 13.000 asesinatos solo en al TV. Un sociólogo de la universidad de California8, anunció una asombrosa predicción: “a los cuatro días del próximo campeonato de pesos pesados (televisados a toda Norteamérica) serían asesinados a sangre fría al menos once personas.” Y acertó.
Para realizar esta predicción, recopiló una lista exhaustiva de todos los anteriores campeonatos de pesos pesados y examinó las fluctuaciones en los índices diarios de homicidios antes y después de la pelea. Tras introducir la correlación por la influencia de los días de semana, vacaciones y otros factores, halló que los índices de homicidio aumentaban de manera considerable al cuarto día después de los combates.
Lo más sorprendente de la investigación es que el tipo de persona asesinada tenía grandes probabilidades de ser similar al boxeador derrotado en el ring. Por ejemplo, si era un joven
afroamericano aumentaban en su mayoría solo estos asesinatos y también se vio una clara correlación entre la cantidad de muertos y la cantidad de publicidad del evento.
Como explicaba al principio, el objetivo fundamental de “la realidad de segundo orden” es editar la realidad consensual de acuerdo a parámetros internos e individuales, de la misma forma, en la televisión, la edición es una forma de INFLUENCIAR nuestras ediciones. Shanto Iyengar y Donald Kinder variaron el contenido de los noticieros que veían un grupo de voluntarios, incluyendo a cada grupo un tema repetido en mayor cantidad que los otros, y acompañado con una entonación mas seria. Como consecuencia, los televidentes participantes de los tres grupos señalaron como “problema capital a resolver a nivel nacional” temas tan diversos como la ecología, el presupuesto de armamento y la economía regional. Todos de acuerdo a lo inducido por la televisión. Lo que alarma aún más es que comenzaron a actuar sobre la base de esas nuevas creencias evaluando a quien votar sobre que propuestas tenía cada candidato respecto a ese tema inventado. Hasta los dinosaurios burocráticos como Henry Kissinger, antiguo secretario de estado de Estados Unidos, dijo que solo le interesaba ver de que trataban las noticias y su duración para saber que le importaba a la gente, no el contenido de las mismas.
La función de los medios no es la de decir a la gente “qué pensar sobre un tema” sino marcar “en qué tema debe pensar”, este proceso llamado Agenda Setting en el mundo de la información, se maneja en ciclos diarios: comienza por la mañana cuando los diarios publican las últimas informaciones que se presentaron el día anterior y las convierten en noticias, agrandando y omitiendo cuanto rasgo sea necesario. Esa información es tomada en el horario de mayor audiencia radial entre las 8 y las 10 de la mañana por los equipos de producción. Estos generan una replicación, decantando que temas son de importancia y recortan lo que por la tarde la TV, mas tirana en sus tiempos, convierte en una pastilla que requiere poca capacidad de raciocinio para ser digerida. Al día siguiente, otra vez comienza a girar la rueda generadora de imágenes del mundo en función del capricho y el sentido comercial de escritores, redactores y editores de medios masivos. Repito, no dicen como tienen que ser o que pensar sobre algo, eso lo hacen ustedes mismos. Ellos solo utilizan toda arma de seducción (siendo su obvia primera opción el sexo sin sentido) para vender ilusiones que solo ustedes pueden comprar al identificarse.
Estas investigaciones muestran asociaciones, y no relaciones causales entre la influencia mediática y como se altera la percepción de la realidad. Tengo la duda de si al ritmo de estos hipnóticos tambores bailan inmensos sectores del conjunto social o si por el contrario no importa lo que digan o hagan, no hay repercusión posible ni receptores tangibles de sus ideas, ni siquiera palabras para articularlas.
Si ese es el caso, se requiere algo más que una teoría de cambio, estaríamos necesitando una insurrección que parta desde el plano simbólico estructural mismo de la alucinación, para devolver a cada individuo su perdido derecho a la libertad psíquica.

La invitación está hecha. El resto depende de ustedes.

Roy Khalibahn.
1 Este proceso es llamado en el hipnotismo un reflejo condicionado. Recomiendo leer la obra de
Gazzanneza M.S. “The Slip Brain” Readings from Scientific American 1967 San Francisco.
2 Sobre este tema es muy interesante el trabajo de Edward O. Wilson, el fundador de la sociobiologia analizando el funcionamiento de los nidos de termitas, los cuales se organizan sin importar cuantos miembros tenga su grupo, como una gran mente unitaria.
3 En su libro Nueva Ciencia de Vida, explica dos experimentos que confirman su teoría, uno realizado por la revista New Scientist (de Londres) y la otra por la Brain/Mind Bulletin de
Los Ángeles.
4 Allport G.W. “The Nature of Prejudice Reading” MA Addison Wesley 1954
5 Miller R, Brickman P y Bolin D, “Attribution versus persuation as a mean for modifying behavior”, Jurnal of Personality and Social Psycology 1975.
6 Gerbner G. Gross, Morgan M, y Signorielli N. “Living with television: The dynamics of the cultivation process” Hillsdale Eribaum 1986.
7 Hanley, C y Manzolati, J “Televisión Criminology: network illusions on criminal justice realities” nueva york 1981 Freeman.
8 Phillips D.P. “Natural experiments on the effects of mass media violence and fatalaggression” compilado en “Advances in experimental Social Psychology” vol. 19 pags. 207-250
Nueva York Academics Press. 1986)




Comentarios (18)

cuando me entere de la noticia me acorde de fabian “polo” polosecki.




se puede no ser?




por momentos parece escrito por un chico de 12 años…que son?..goonies? jjajaja.




qu’e soberana pelotudez




Interesante punto de vista.
Creo que esta persona se documentó para opinar.
No es que esté de acuerdo; simplemente, aprecio que una persona pueda tener una idea y estudiar para profundizarla, analizarla y enunciarla. Puede ser que haya mezclado opiniones distintas, puede ser que sea una gran mentira adornada con falacias o una oscura visión de lo que otros ven distinto.
¿No es esa la base del disenso? ¿No es esa la raíz del debate mismo de las ideas?
No voy a calificar lo que he leído. Sólo decir que me pareció interesante su punto de vista.




Leyendo el articulo (parte por que se me hacia repetitiva y sin sentido) pareciera estar escrito por una persona muy capaz e inteligente. Por otro lado también recuerdo la respuesta de la madre de una de las víctimas a un periodista por el accidente: “esto no fue un accidente mi hijo murio por estúpido ¿el no sabia que eso podía ser peligroso?…”




[…] Ningunisme a Mira! […]




que boludez mas grande , las cosas que surgen de una mente ociosa y manipuladora.




CHICOS,NECESITARIA COMUNICARME CON ALGUNO DE USTEDES DESDE YA MUCHAS GRACIAS Y QUEDO A LA ESPERA DE SU RESPUESTA …




DANIEL, si queres más información o lo que precises del tema, te puedo facilitar material ya que yo escribí la nota. Aunque a algunos les parezca “una boludez” o “algo que surge de una mente ociosa y manipuladora” .. a mi me pareció algo completamente lógico, real y digno de contar. En fin, cualquier consulta me podes escribir a gastoncavanagh@hotmail.com
Saludos




Vamos a ver una cosa…estoy buscando informacion a ver si alguien puede dar info correcta sobre el parque abandonado de Japon …. y me encuentro con esta charlateria?…. que no tiene nada que ver…..
vaya de perder el tiempo




me parece que son unos locos chupa culos putos




Estoy convencida de que la realidad que nos persentan en los medios es ajena a nustra busqueda del “ser”.
Lo que me gustaria saver es de que forma se practica el ningunismo.Si podrias enviarme informacion estaria muy agradecida.




ciyaneducn…

nice post…




zodimivejoqowezacn…

nice post…




Yo no lo encuentro una “boludez” o algo ridiculo… Es algo muy logico, osea… ¿por que todos queremos ser iguales? Esa es una pregunta que se tiene que responder….




La pregunta es….
¿Porque la sociedad en la que vivimos nos impone como ser?
como vestirnos…
como hablar…
como comportarnos…
¿Porque Rodrigo Sierra fue considerado por muchas personas como alguien depresivo, satanico, loco, etc…?
La respuesta a mi punto de vista es simple.
Es porque si no sos como todos, vacio, ignorante, interesado, mentiroso…. sos “un bicho raro”, un inmaduro… y demas cosas que ni vale la pena decir…

El mundo no esta preparado para personas como el, es realmente una pena…. ¿no les parece?.

La vida es simple… hermosa, y divertida. Pero solo si sabes como vivirla.

saludos.




El ningunismo es simplemente una invitacion a recuperar nuestra percepcion autarquica que el sistema intenta avolir. DESPIERTATE de una buena vez.
NINGUNISMO=ser uno mismo todos ese uno y ese todos sin esa falsa verdad prostituida




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