La historia de un bar en Palermo que antes fue mi casa

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Mi mamá, mi papá y mi hermano Juan, en nuestra casa en Palermo en 1958

MIS abuelos maternos se mudaron con sus tres hijas (una de ellas mi mamá) a una casa en la calle J. A. Cabrera 4667 en el barrio de Palermo (Buenos Aires), en el año 1942. En esa casa nació mi hermano, nací yo y murieron mis abuelos y mis tías. Viví allí hasta los 17 años.

Hace 2 años “Cabrera” (así llamaron todos los parientes a esa propiedad) finalmente se vendió. El comprado es un ex-beisbolista cubano que se radicó en Argentina y tomó a Palermo como su barrio adoptivo, con un Cadillac blanco del ´50 en la puerta y todo. La que fuera entonces la casa de mi infancia se transformó después de una obra de prolija reconstrucción (mantuvo la arquitectura original e incorporó aspectos cubanos, como los colores de la casa) en un sofiticadísimo bar de habanos. Un bar para ir a comprar y fumar el mejor tabaco del mundo mientras se come y se bebe.

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El viernes pasado, la guía de salidas y entretenimiento del diario Clarín “Sal!”, le dedicó un elogioso comentario a este bar recién estrenado que se llama “Gran Vega Cigar Bar”. Yo lo había visitado con estupor hace un par de semanas. Caminé por donde fue mi dormitorio. Me senté en un sillón espectacular en el mismo lugar donde murió mi abuelo. Me tomé una cerveza sentado en lo que fuera el patio de la casa donde pasó, en distintas épocas, todo el elenco de una familia con decenas de actores.

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Al superponer en el lugar exacto la foto publicada en la guía de Clarín con la foto que hace 48 años tomó mi tío “Tito” (el fotógrafo de la familia) de mi mamá, mi papá y mi hermano -tengo una planimetría mental de toda esa casa que me permite hacerlo- yo veo las épocas, los años, las vidas, todos los episodios superpuestos…

Me puso muy contento que aquella casa ahora sea un lugar tan alegre.

Queda en J. A. Cabrera 4667. Clarín le puso 4 estrellas al ambiente y 4 estrellas a la atención. El teléfono es 4832-2703. Es el primer número de teléfono que aprendí en mi vida (antes era 72-2703)




Comentarios (17)

Che, si vamos de parte tuya nos hacen un descuentito ?.
Viva la revolucion !.

Cabrera 4600 es palermo ?, no sabia.
Dentro de poco me van a decir que la capital federal es Palermo !!.




Muy lindo texto. Gracias por compartir tamaño recuerdo. Y que bien que hayas vuelto a lo que fué la casa donde te formaste y te haya gustado la transformación. Es una carga repositiva que te debe estar apuntalando muy bien en tu presente.




Qué lindo post. Me encantó.




emocionante




en Europa ya no se puede hacer explamcianos de este tipo :
“un sofiticadísimo bar de habanos. Un bar para ir a comprar y fumar el mejor tabaco del mundo mientras se come y se bebe”.

ahhhhh……. Yo me Mudo……




Genial!




Creo que va a zonar fuera del espiritu de tu pagina que trata sobre los cambios, y que visito rutinariamente, pero tu post me hizo pensar en que todos queremos estar con la gente que amamos, me dio un poquito de tristeza y me acorde de una cancion de Andrea Echeverry:

Quédate conmigo habrá dulce abrigo
Quédate a mi lado no tendrás reparo
Quédate, quédate

Se mi novio eterno no olvidemos lo tierno
Que le gane a la rutina tu sonrisa vespertina
Quédate quédate

Se mi novio eterno como en un buen cuento
Totalmente felices, comiendo perdices. Perdices

Escríbeme un verso dame tu mejor esfuerzo
Siembra en mis entrañas sacude mis telarañas
Quédate, quédate.

Fusionemos energía vibremos en armonía
Un ocho acostadito simboliza el infinito
Quédate quédate

Se mi novio eterno
Quédate conmigo
Seamos amigos.




Maravilloso este post. Me hizo acordar a la historia de la casa de “El Salvador” (donde nacieron mi abuela en 1907 y mi papá en 1939), que es una residencia para fiestas. También me hizo acordar a una poesía de Amado Nervo que mi abuelo (el marido de la que nació en “El Salvador”) recitó unas 300.000 veces durante su vida:

VIEJA LLAVE

Esta llave cincelada
que en un tiempo fue, colgada,
(del estrado a la cancela,
de la despensa al granero)
del llavero
de la abuela,
y en continuo repicar
inundaba de rumores
los vetustos corredores;
esta llave cincelada,
si no cierra ni abre nada,
¿para qué la he de guardar?

Ya no existe el gran ropero,
la gran arca se vendió;
sólo en un baúl de cuero,
desprendida del llavero,
esta llave se quedó.

Herrumbrosa, orinecida,
como el metal de mi vida,
como el hierro de mi fe,
como mi querer de acero,
esta llave sin llavero
¡nada es ya de lo que fue!

Me parece un amuleto
sin virtud y sin respeto;
nada abre, no resuena…
¡me parece un alma en pena!

Pobre llave sin fortuna
…y sin dientes, como una
vieja boca; si en mi hogar
ya no cierras ni abres nada,
pobre llave desdentada,
¿para qué te he de guardar?

Sin embargo, tú sabías
de las glorias de otros días:
del mantón de seda fina
que nos trajo de la China
la gallarda, la ligera
española nao fiera.

Tú sabías de tibores
donde pájaros y flores
confundían sus colores;
tú, de lacas, de marfiles
y de perfumes sutiles
de otros tiempos; tu cautela
conservaba la canela,
el cacao, la vainilla,
la suave mantequilla,
los grandes quesos frescales
y la miel de los panales,
tentación del paladar;
mas si hoy, abandonada,
ya no cierras ni abres nada,
pobre llave desdentada,
¿para que te he de guardar?

Tu torcida arquitectura
es la misma del portal
de mi antigua casa obscura
(que en un día de premura
fue preciso vender mal).

Es la misma de la ufana
y luminosa ventana
donde Inés, mi prima, y yo
nos dijimos tantas cosas
en las tardes misteriosas
del buen tiempo que pasó…

Me recuerdas mi morada,
me retratas mi solar;
mas si hoy, abandonada,
ya no cierras ni abres nada,
pobre llave desdentada,
¿para que te he de guardar?




Qué lindo! Gracias.




Exacto!! Gracias por compartir con todos nosotros semejante recuerdo!! Me encantó tu historia!! Debe ser un flash! Saludos!




Un flash esta historia, Julián. Me emocionaba imaginándote con los duendes de tu vida acomodándose en la nueva ambientación. Y qué lindo fuera si todos pudiéramos hacer ese viaje, al menos una vez en la vida.




Que simpático, me sucede lo mismo con la casa de mis abuelos en Cusco, que hace poco se convirtió en un museo-tienda que preserva la tradición del tejido cuzqueño. Así como viste tu casa en la revista yo vi también ese lugar de juegos de infancia en un reportaje de tele y vaya que se siente raro. En mi caso los recuerdos y la satisfacción de ver que el sitio se convirtió en algo de provecho se mezclaron.




Hola Juli:
Que bueno esto de Cabrera.
Hay algo que quizás en el futuro quieras agregar
Ahí se hicieron las fiestas de casamiento de:tu tía Nely y Pepe´
la de tu tía Amelia y la de tu mamá.
Además inumerables fiestas de año nuevo, donde toda la familia se reunía y tu abuela comandaba la batuta. Aún a mi viejo y a su hermano y “ainda mais”.
Gracias Julián, por este recuerdo de años felices, para todos los que en su momento, los vivimos.
Un gran abrazo y afectuosos saludos a todos.
Héctor Otero




Qué linda sorpresa! encontrar a mi propio tío Héctor comentando en mi blog.

Para que los lectores entiendan: Mi tío Héctor es un protagonista muy importante de esta historia familiar. Entre sus muchas participaciones en esta historia, quedan sin duda los arrivos después de las 12.00 en las fiestas de Navidad, con Marta y los chicos. Las fiestas de año nuevo (que él recuerda) e innumerables asados donde tarde o temprano aparecía su vibrante discurso antiperonista (compartido por la mitad de la familia, combatido por la otra mitad)

Si fuera una película, Héctor sería el tío que alegra la reunión con su voz gritona, sus frases provocadores y su particular -pero inconfundible- estilo de ser cariñoso.

Para Héctor: Me acuerdo de tu papá (siempre fumando), me acuerdo de tu hermano de traje y de todos los que pasaron por allí. Me alegra mucho que te gustara este comentario sobre “Cabrera”

Te mando un beso, a Marta y los chicos
Juli




Como las casualidades que narra Paul Auster en sus libros encontré este increible blog. Desde la República Dominicana le extiendo mi cordial saludo y deferencia.
Me agrado bastante la lectura de sus memorias sobre el lugar que una vez fue su casa. No tengo idea si la ha visto pero le recomiendo una película muy intimista y sensorial del director ruso Andrei Tarkovsky que se llama The Mirror (Zerkalo, 1975).

Animo y buena suerte.

Alejandro




Hola Julián,
soy Paula Macadar, te acordás de mi?
El sábado pasado fuí a “Cabrera” para ver qué habían hecho allí y me encontré con el Cigar Bar Gran Vega.
Entré, me pedí un Daiquiri y no pude evitar hacer el comentario de que mi papá (Dani) y mis abuelos (Ester y el Turco) vivieron allí.
Fué así que me enteré a cerca de este espacio donde dedicaste unas palabras a esta casa que me trae muchos recuerdos y nostalgia.
Te quiero agradecer por contarme una parte de la historia que no conocía, me encantó lo que escribiste y la foto de chacho y celia.
Te mando un beso grande y saludos al resto de la tropa.

Pau.




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