Contestadores automáticos y San Agustín

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Feb 4
2005
15:43


Estoy hablando por teléfono celular. Suenan dos beeps que me avisan que tengo otra llamada. Tardo unos segundos en pasar a la llamada en espera y cuando logro pasar es tarde, me cortaron. Vuelvo a la anterior llamada. Suena un beep que me avisa que tengo un mensaje. Corto la llamada y llamo a mi contestador para ver cuál era el mensaje. Mientras chequeo el mensaje suenan dos beeps que me avisan que tengo una llamada. Dejo el contestador en espera y atiendo la otra llamada. No hay señal, se corta. Me muevo hasta que el indicador muestra que tengo señal. Gracias al GSM me dice que tengo dos llamadas perdidas y me muestra los números. Llamo al contestador…

Odio cuando alguien me dice: “Te llamé y no estabas” ¡Cómo que no estaba! Mi maldito teléfono no estaba, yo siempre estoy.

Vivo en deuda. Siempre le debo un llamado a alguien, un email a alguien…

Recuerdo perfectamente la definición de San Agustin: “El Tiempo es la medida del cambio” y pienso -estoy seguro- que cuanto más intercambios tiene una persona, o sea, cuanto más cambios intervengan sobre él, más rápido circula su Tiempo personal y su vida dura menos. No digo que muera antes, sino que sus días, semanas, años, serán más breves. Algo así como lo que dura un año en Venus o en Mercurio.

Hoy me voy de vacaciones (finalmente escribo esto como un justificativo por la asuencia de actualizaciones en el Blog) sin teléfono, sin móvil, sin Internet, sin diarios, sin radio, sin televisión, un perfecto “blackout” de días más lentos, con muchos menos intercambios.

Borges dice que para los griegos los verbos soñar y vivir eran estrictos sinónimos. Al menos por quince días lo serán para mi.

Saludos,
Julián




Comentarios (1)

[…] El genoma bloguer es, apenas, un indicador. Nunca nos mostrará los posts de relleno ni los momentos iluminados. Solo visitándolo con regularidad entenderemos que esas palabras de distinto tamaño son solo una cáscara que recubre problemas de salud, dudas, amores no correspondidos, nacimientos, vacaciones, lágrimas, festejos, sacrificios. Que nos descubren al bloguer escondido detrás de todo blog. Volver […]




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